domingo, 7 de septiembre de 2014

Esclarecer el paramilitarismo

Por:  septiembre 03, 2014
http://www.las2orillas.co/esclarecer-el-paramilitarismo/


Piedad Córdoba Ruíz


Aunque sea difícil entablar un proceso de diálogo con todos los actores armados del conflicto al mismo tiempo, no se deben cerrar las puertas que posibiliten la entrada de todos. Es claro que el actual proceso se lleva a cabo con las Farc EP y que las otras insurgencias como el ELN y el EPL están buscando reales acercamientos, pero no se puede cerrar de tajo la posibilidad de entablar un proceso con  los paramilitares, y más ahora cuando en La Habana se constituyó  la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, que lejos de querer endilgar rótulos de víctimas y de victimarios, lo que vendría siendo es una especie de catarsis para el entendimiento, sobre la base del esclarecimiento de los orígenes, las causas, los factores e impactos del conflicto.
Muchos se rasgarán las vestiduras afirmando que el proceso de diálogo ya se hizo con los paramilitares y que además se desmovilizaron más de 30.000. Pero la  realidad dista mucho sobre el fin de estos grupos, pues el rearme, al que eufemísticamente le han llamado bandas criminales está latente y sigue actuando en el territorio colombiano bajo el mismo modus operandi de las anteriores AUC, hoy con nombres como los urabeños, los rastrojos, las Águilas Negras, la Oficina de Envigado, La Empresa, etc.
La Ley de Justicia y Paz que en su momento fue mostrada como el paradigma de la justicia transicional no tuvo, ni tiene la capacidad, de abordar el universo jurídico y político que representan los procesos judiciales de los paramilitares postulados a la misma ley. Muestra de esto es que de casi 4.643  postulados, solo participan en el proceso 2.800 y a la fecha solo se han proferido 15 sentencias condenatorias, de las cuales solo 9 han sido confirmadas. Además, la Fiscalía General de la Nación, en el 2012,  reportó 12.869 compulsas de copias, de las cuales, según el informe  de gestión de la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz (2012), 1.124 son en contra de políticos; 1.023 en contra de la Fuerzas Armadas, 393 en contra de otros servidores públicos y 10.329 en contra de terceras personas; y, sin embargo, el ente acusador al día de hoy no ha abierto las investigaciones pertinentes.
El espinoso fenómeno del paramilitarismo aún se encuentra en su encrucijada. Tanto es que excombatientes de la talla de Mancuso se han expresado no solo a favor del actual proceso de conversaciones, sino además, de la necesidad imperativa de que el Estado colombiano reconozca que dicho fenómeno es parte de una política estatal que tiene mucho que ver en el conflicto. Y que por eso es necesario que en un proceso de terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, se les tenga en cuenta. No hacerlo significaría la perpetuación de la guerra, pues no se puede olvidar, no solo el rearme que viene desde el 2008, sino las libertades que la Fiscalía tendrá  que otorgar sobre las 47 solicitudes de libertad de 161 casos de excombatientes que ya cumplieron el tope máximo de sus penas y que además, de esas 47 solicitudes, 11 son de varios  excomandantes de las AUC, como alias  Diego Vecino, Botalón, el Alemán¸ Monoleche, Ernesto Báez, entre otros, que posiblemente saldrán a hacer parte de las estructuras paramilitares que ya operan en el territorio.
La oportunidad de tener en cuenta el fenómeno del paramilitarismo no es una oportunidad para los exparamilitares, es para el país, para las víctimas, que requieren conocer la verdad cercenada  tanto por la extradición de muchos excomandantes, como por la falla en los mecanismos de esclarecimiento de la verdad establecidos por la ley de Justicia y Paz. Porque vale la pena decir que muchos de los que quedarán libres ni siquiera han dicho la verdad ya que cumplen con el primer requisito de la ley que es haber estado en la cárcel 8 años; pero por otro lado, los que estaban aportando a la verdad se los llevaron extraditados. Por eso el Estado tiene una deuda con la verdad, y el momento de pagarla es ahora en medio de un proceso de diálogo que busca terminar el conflicto.

Es necesario que el país tenga la oportunidad de esclarecer el largo y oscuro capítulo del paramilitarismo teniendo en cuenta a sus principales protagonistas, muchos de los cuales ya han expresado el interés de hacer parte y aportar su experiencia. Es hora de escuchar a todos los actores del conflicto para allanar el arduo camino de la verdad y la reconciliación que seguramente nos llevaran a puerto final: la paz.

lunes, 9 de junio de 2014

Carta al señor Fiscal General, Dr. Eduardo Montealegre Lynet

Warsaw, USA, 9 de Junio de 2014. 


DOCTOR 
EDUARDO MONTEALEGRE LYNET 
FISCAL GENERAL DE LA NACIÓN 
E. S. D. 



Respetado señor Fiscal General: 


Reciba un cordial y respetuoso saludo, desde el mismo momento en el que la guerra me arrancó del seno de mi hogar, mis actuaciones bélicas estuvieron orientadas a combatir a la guerrilla y todo lo que subvirtiera los nuevos ordenes sociales que como autodefensas íbamos estableciendo, bandera que erradamente enarbolaba y de la que me sentía tontamente orgulloso, sin embargo, una noche a fínales de la década de los noventa, a pesar de que seguíamos avanzando y “triunfando” militarmente, sentí la necesidad de explorar salidas al infierno que estaba viviendo y el que veía venir, al dolor, al sufrimiento y el daño que estábamos causando al evitar el que nos causaba la guerrilla, por eso comencé a buscar otros caminos y liderar un proceso que permitiera cesar la violencia y anclar las bases de la paz.

Para esa década, eso no fue posible, era algo inentendible, mientras explorábamos la posibilidad de una salida al conflicto armado, más se nos cerraban las puertas, y más cruel era la guerra, he reconocido y confesado que la barbarie de la guerra no tiene límites e inexplicablemente corríamos más peligro cuando hablábamos de paz, que en el fragor más intenso de la guerra.

Desde cuando nos permitieron el espacio para una posible salida negociada al conflicto político, social y armado, lideré el proceso de negociación y de paz en el que nos encontramos, a pesar de todas las dificultades y obstáculos ese fue el nuevo propósito de mi vida y aún lo es, ni siquiera con la extradición con la que quisieron silenciarme, he declinado, y a pesar de la tortuosa y confusa situación jurídica que ha rodeado este proceso y de las duras condiciones físicas en las que me encuentro, fui resolviendo un sin número de dificultades, desde tener solo un lápiz de cinco centímetros para tomar apuntes, ver pasar meses sin poder contemplar el sol, hasta no poder abrazar ni tocar a mi familia porque solo la puedo ver a través de un vidrio blindado. No obstante, y de manera milagrosa, el dolor de las victimas ha sido un motivador especial, porque cada vez que he tenido la oportunidad de verlas, escucharlas, cuando me perdonan y cuando no, siento en carne propia y comprendo aún más el mal que hice, por eso he hecho y seguiré haciendo lo necesario para tratar de resarcir ese dolor que les causamos. También el dolor de mi familia me motiva para no claudicar, ellos me han brindado su mano para no dejarme caer cuando mis fuerzas se extinguen y creo que no soy capaz de seguir.

Es de público conocimiento las decisiones tomadas por la Fiscalía General de la Nación dentro de la investigación penal en contra de Enilce López y otras personas incluida mi ex esposa Martha Dereix, conocidas hace una semana a través de los medios de comunicación, en ellas se ha hecho un señalamiento expreso en cuanto a que supuestamente dineros ilegales provenientes de las AUC comandadas por Salvatore Mancuso entraron en las empresas de la señora ENILCE LÓPEZ entre los años 2000 al 2010, al respecto deseo manifestarle a usted señor Fiscal General, a la Sociedad Colombiana y a la Comunidad Internacional, que si se demuestra, que con mi concurso y de los dineros pertenecientes a los Bloques de las AUC comandados por mí, INGRESÓ UN SOLO PESO, UNO SOLO, a las empresas de la mencionada señora, no tiene que pedir mi exclusión de justicia y paz, yo mismo pediré a los magistrados competentes que me expulsen de este proceso de Justicia Transicional; sé con plena certeza que eso no ocurrirá.

Tengo PLENA CONVICCIÓN de que mi ex esposa Martha Dereix, no tuvo, ni tiene ni ha tenido vínculo alguno, ni ha apoyado ni financiado a las AUC, ni a ningún otro grupo ilegal armado en Colombia.

También deseo manifestarle a usted señor Fiscal General, a mi familia, a las víctimas, a la sociedad colombiana, a los desmovilizados y postulados que no voy a renunciar a los compromisos adquiridos con Dios y la sociedad colombiana, no cederé ante momentos difíciles, como no lo he hecho en el pasado con situaciones similares a las que estamos viviendo o ante presiones como el atentado a mi hijo menor cuando estábamos iniciando esta etapa judicial, porque deseo de todo corazón poder volver a la sociedad y al seno de mi familia y de mi hogar, y lo haré de forma digna.

Aunado a las dificultades anteriores, también tenemos conocimiento que personas afectadas o perjudicadas con mis declaraciones o que han tratado de presentarse como víctimas cuando no lo son, han buscado todas las formas de perjudicarme, incluso ofreciendo dinero a postulados para que declaren en contra mía o involucren a mi familia, hechos que he puesto en conocimiento de las autoridades competentes.

Hoy más que nunca, quiero reiterar mi firme, sincero e inagotable compromiso con la reconciliación y la paz de Colombia, con el proceso de paz, nada me distraerá y evitará que siga admitiendo y confesando los barbaros actos cometidos por nosotros los desmovilizados de las AUC, ni que siga reconociendo a pesar de las dificultades fácticas a quienes son víctimas verdaderas del conflicto armado, no evitaran que pida perdón por mis actos como tampoco impedirán que lidere la terminación de buena manera de este proceso de justicia transicional, como tampoco que luche para que no revictimicen aún más a nuestras víctimas o no se vuelva a repetir esta espiral de violencia, así mismo, les aseguró que continuaré haciendo lo que sea necesario desde la legalidad para apoyar y guiar en este proceso de Justicia y Paz a quienes en el pasado comandé en la guerra, la mayoría de ellos y quien escribe, hemos cumplido y es justo que nos cumplan.

A las víctimas, les pido que no se desanimen por los titulares de prensa, sigan creyendo en el trabajo del día a día de los fiscales y magistrados, el camino de la reconciliación y de la paz, se está construyendo por ustedes y para ustedes, cuando me extraditaron pensaron que el proceso fracasaría, pero no, aquí estamos, esas miles de víctimas que han pasado por las audiencias o por los actos de perdón, son la prueba irrefutable que tuvimos la fuerza y el compromiso necesario para sobreponernos.

A los desmovilizados y postulados gracias por su apoyo, y desde ya les digo que no respaldaré de forma alguna que suspendan ni temporal ni definitivamente el proceso como algunos me lo han hecho conocer, estos momentos confusos y difíciles no pueden estar por encima de los derechos de las víctimas, por el contrario, les invito a un mayor compromiso y a impulsar aún más el proceso de Justicia y Paz. 

A mi familia y amigos, les pido que rodeen y fortalezcan a Martha, ella los necesita y confiemos en que con la gracia de nuestro Dios misericordioso, ella superará este duro momento y su inocencia prevalecerá.

Y Yo… seguiré liderando y aportando a este proceso de paz para que termine siendo otra semilla para los procesos de paz que están próximos a concretarse en nuestra amada Colombia, por eso señor Fiscal General, le informo que en carta separada que será entregada dentro de los próximos tres días, le hago una propuesta para que logremos terminar antes de finalizar el presente año y en debida forma, si Dios lo permite, los procesos judiciales de aquellas personas que en el pasado hicieron parte de los bloques de las AUC ex comandados por el suscrito, para ello, me comprometo a liderar, motivar, impulsar, convencer, apoyar e ilustrar sobre los beneficios legales y fácticos de esa propuesta, principalmente por el bien de todas nuestras víctimas y por un futuro en paz.

Por último, quiero decirle en nombre mío y de mi familia, que acataremos de manera respetuosa todas las decisiones judiciales, solo le suplico que nos brinden las garantías procesales necesarias para ejercer nuestros derechos.

Nada justifica lo hecho, lo que hice, que equivocado estaba, cada vez que tengo una víctima enfrente, me convenzo de que tome la decisión correcta cuando decidí parar nuestra participación en la guerra, desmovilizarme e invitar a otros que lo hicieran, es imposible conseguir la paz a través de las armas, si fuera así, COLOMBIA uno de los países más violentos de mundo, sería un país en total paz, son sesenta años de violencia que solo nos ha causado dolor.

A los jóvenes los invito a no dejarse convencer con falsas propuestas e ilusiones de un mejor mañana que hacen los grupos al margen de la ley. Nosotros lo hicimos con muchos de nuestros jóvenes, hoy en día algunos de ellos están en la cárcel, otros escondidos o muertos, en la guerra todo es efímero, nadie triunfa y todos perdemos, y si tienen hermanos menores, cuídenlos para que ellos no caigan en las trampas del conflicto armado, del narcotráfico y del terrorismo.

Respetuosamente, 



SALVATORE MANCUSO GÓMEZ 
C.C. 6.892.624 de Montería. 


C,C. DOCTOR JUAN MANUEL SANTOS CALDERON 
 Presidente De La República De Colombia 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Carta al Presidente Santos, a las FARC-EP y al Pueblo de Collombia


EN LA HORA DE CONSOLIDAR LOS DIÁLOGOS DE PAZ

“LO ÚNICO QUE EL TIEMPO NO PERDONA ES LO QUE A TIEMPO NO SE HACE”

Manifiesto mi júbilo ante el inicio del Proceso de Paz entre el Gobierno y las FARC-EP, y celebro el propósito del ELN de sumarse a las negociaciones. Asimismo, como uno de los líderes del Estado Mayor Negociador, reitero enfáticamente el deseo de las Autodefensas de participar activamente del proceso conjunto de construir la Paz.

Amargas y dolorosas lecciones de la historia y experiencias propias, nos enseñan que un Proceso de Paz que no incluya a la gran mayoría de los actores del conflicto resultará insuficiente para evitar que las zonas desocupadas al momento de la desmovilización por unos, sean fatalmente retomadas por otros, exclusiones y vías de hecho que han sido una tendencia histórica, que han convalidado y reeditado la violencia y promovido la lucha armada como expresión política para defender intereses cuando democráticamente se está impedido, perpetuando la guerra, la continuidad de daños inenarrables en la vida de miles de personas y retrasando en amplias regiones el desarrollo socioeconómico y la democracia incluyente y plural.

Allí está reciente nuestro ejemplo, con la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, y el ejemplo de los grupos guerrilleros que dejaron las armas, como el EPL, el M19, la Corriente de Renovación Socialista, el ERP, el Quintín Lame, etc., lecciones que ciertamente no fueron benéficas para fortalecer la institucionalidad y la democracia o alcanzar una paz estable y duradera, y que no debemos desdeñar.

¿Por qué impedir la participación de uno de los actores históricos reconocidos del conflicto, como las Autodefensas, que hemos sufrido con buena parte del País los desaciertos de un proceso de paz mal concebido? ¿Por qué no anticiparnos y remover los obstáculos que puedan restar credibilidad, representatividad y confianza al logro de la paz verdadera?

No será la inclusión política de los desmovilizados y sus bases sociales la que impida la solución negociada -ni tampoco la participación en el Proceso de Paz de la mayor cantidad de los actores del conflicto-, sino su invisibilización y exclusión política, la de sus comunidades, las que harán inviable la solución.

Cuál sería el interés que no se puedan expresar democráticamente con razones y argumentos, las ideas de quienes deponen las armas y durante años representaron los intereses de tantas comunidades, para que dentro de la institucionalidad, puedan ayudar a resolver los enormes problemas que aquejan especialmente a la Colombia marginal y periférica. Acaso desconocen que sin armas dentro de la contienda política democrática nada se puede imponer, y todo lo que dentro de ella se pretenda conseguir se obtendría convenciendo con la fuerza de las ideas, de la razón, de las promesas cumplidas, o es que allí no existen todos los controles, y mejor aún la participación de todas las variables políticas. ¿Quiénes son los pocos que se benefician de esta exclusión y sus funestas derivaciones? No es el pueblo colombiano.

Resulta inevitable que haya ciudadanos que deseen que guerrilleros y autodefensas, quienes tenemos iguales responsabilidades en cuantiosos hechos de guerra, nos pudramos en una cárcel o regresemos a la sociedad con nuestros derechos humanos y políticos cercenados. Pero no puede ser el castigo el único remedio que exija una sociedad que busca justicia pero también Reconciliación y Paz.

Las FARC-EP aspiran a transformarse en una fuerza política legalmente reconocida, también nosotros, así lo hemos manifestado innumerables veces, como el día de la instalación oficial de la mesa de negociaciones en Ralito, el 1 de julio de 2004, cuando dije: “para eliminar toda posibilidad que conduzca a un nuevo resurgimiento de la opción armada antisubversiva, nosotros como Autodefensas Campesinas avanzaremos, no hacia la desaparición como organización, sino hacia la transformación en un movimiento político de masas a través del cual la retaguardia social de las Autodefensas pueda constituirse en una alternativa democrática que defienda, custodie y proteja los intereses, derechos y demandas de nuestras comunidades ante los poderes del Estado”.

Las FARC aspirarán a ser en la legalidad líderes sociales en las diferentes zonas donde actuaron, y también en otras. ¿Cómo evitar que no vean las comunidades a sus integrantes como una amenaza si los otros desmovilizados no pueden competir políticamente con los mismos derechos y garantías que reciban los miembros de las FARC? ¿Por qué unos actores desmovilizados del conflicto sí harán proselitismo político y otros no? ¿Por qué propiciar esa diferencia de criterios, estratificar la violencia, las víctimas y los actores del conflicto armado según la posición política o ideológica? ¿Será socialmente viable un posconflicto parcializado que incluya a unos y rechace a otros? ¿Que los desmovilizados como autodefensas, e incluso los ya desmovilizados como guerrilleros en los años recientes, no recibamos un trato equivalente al que reciban los mandos y los soportes políticos y logísticos de las FARC y por el contrario quedemos confinados a la cárcel, extraditados, proscritos de la sociedad y seamos los únicos a los que se nos exija reparación y verdad?

¿Conducirá a la paz la iniquidad y extravagancia que representa la asimetría de condenar a unos por los mismos actos de guerra dentro del conflicto armado irregular, mientras que simultáneamente, no solo se ignora la barbarie de los otros, sino que también se premian?

¿Habrá auténtica paz si se le da un trato diferenciado a guerrilleros, autodefensas y militares cuando estos últimos han dicho: “no queremos terroristas ejerciendo cargos de poder y militares que han defendido legal y constitucionalmente esta nación, condenados, humillados, y confinados en las distintas cárceles del país”?

Por estas argumentadas razones, le pedimos respetuosamente, señor Presidente Santos, que retome el Proceso de Paz inconcluso con las Autodefensas, que fue truncado por el Gobierno anterior que suspendió el componente político de las negociaciones, al negarse a firmar los acuerdos pactados en la mesa cuando así se lo exigimos, vulnerando a los desmovilizados, a las comunidades directamente afectadas y decepcionando al país, cuando ya habíamos desmovilizado todos los hombres y mujeres de las autodefensas, dejándonos en el limbo, anclados exclusivamente al componente judicial transicional, sumido en total incertidumbre, plagado de vacíos, indefiniciones, inseguridades jurídicas y físicas; cercenados los derechos políticos y civiles, silenciados, extraditados, proscritos y encarcelados al lado de los líderes de nuestras bases sociales, apoyos políticos, empresarios, militares y amplios sectores de la sociedad que en su momento, cuando el país estuvo a punto de colapsar a manos de las guerrillas, nos empujaron, pidieron ayuda o nos apoyaron.

Y aunque hemos recurrido a la justicia buscando solución a estas falencias, ha sido imposible que la justicia las resuelva sola, ella no tiene las herramientas, y aun más, digámoslo con franqueza: en la forma como se ha abordado el componente judicial transicional, ni el Estado, ni el aparato judicial, tienen las herramientas, ni los recursos, mucho menos, la capacidad para evacuar el universo de hechos a juzgar - que abarcan todo el código penal - cometidos por las partes en contienda durante más de 50 años de conflicto armado.

Señor Presidente Santos: le pedimos relance y dé continuidad al Proceso de Paz con la Autodefensas para proseguir adelantándolo de manera conjunta o en simultáneo con las FARC-EP y con los otros actores que deben tener asiento en esa mesa única o paralela, para darle solidez, consistencia y sustentabilidad a los acuerdos finales.

Señor Presidente Santos, dirigencia de las FARC-EP y Pueblo Colombiano: Se necesita del compromiso del Estado en su totalidad, de la mayor cantidad de actores del conflicto, de los medios de comunicación y de toda la sociedad y la Comunidad internacional para alcanzar la Paz, para que los compromisos y los acuerdos pactados no sean malogrados por hechos y lógicas siniestras que nos excedan desde las ‘manos oscuras’ de quienes están dispuestos a utilizar todos los recursos legales o ilegales, estatales o paraestatales de izquierda o de derecha habidos y por haber, en contra de la Paz y la Reconciliación, y del País donde quepamos todos.

A la dirigencia de las FARC-EP, a sus negociadores, a sus tropas y bases sociales y políticas, les pedimos evitemos se siga reciclando en un solo colombiano y colombiana, y con cualquier pretexto, la exclusión que los llevó a empuñar las armas. Les pedimos que participemos conjuntamente en la construcción de la Paz, compromiso con el que indeclinablemente debemos desnudar las verdades del conflicto, para que podamos subsanar las profundas causas que lo originaron y mantienen, cuáles y de quiénes las responsabilidades asumiendo las que nos correspondan, sin revanchismos, procurando mirar hacia adelante para evitar se sigan repitiendo los males y lograr así una Paz duradera. La paz, el perdón y la reconciliación son posibles. Estimulémoslos, sembrémoslos con nuestro ejemplo. A nombre de todas las Autodefensas que como yo tengamos el corazón dispuesto, les pedimos perdón por los hechos de guerra y les perdonamos, los daños infringidos, el dolor y los sufrimientos causados entre nosotros, y producto de esa confrontación, a Colombia entera, a la que también imploramos perdón.

Presidente Santos, a Usted y por intermedio suyo al Pueblo y al Estado colombiano que Usted representa, clamamos nos concedan el perdón y la posibilidad de ayudar a construir una sociedad en Paz y Reconciliada.

Esperamos de corazón, que los diálogos de Paz que inician una fase decisiva en Oslo y en La Habana incorporen el bien común de la sociedad entera, como criterio rector que prevalezca humanitariamente por sobre las legítimas posiciones políticas de unos y de otros, reconstruyendo el tejido social ultrajado durante este largo conflicto armado.

No se trata de pretender cheques en blanco ni inmunidades ni privilegios a futuro, sino de disfrutar, todos igualitariamente, la oportunidad de un nuevo renacer. De poder participar política y democráticamente, en igualdad de derechos y obligaciones, dentro del ordenamiento legal y constitucional, para que se verifique aquello de que no habrá vencedores ni vencidos, todos igualmente dedicados y comprometidos con la realización de los imperativos de la Ley y de la Paz. Y así recorrer por siempre el bello camino de la Reconciliación.

Con nuestros mejores deseos de Paz y Reconciliación.

SALVATORE MANCUSO GÓMEZ
Warsaw, Virginia, USA
17 de octubre de 2012

C/C

Primer Ministro de Noruega, Jens Stoltenberg  
Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías
Presidente de Chile, Sebastián Piñera
Nuncio Papal en Colombia, Monseñor Aldo Cavalli
Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon
Jefe de la MAPP – OEA, Marcelo Álvarez
Presidente del Senado de Colombia, Roy Barreras Montealegre
FARC-EP, Rodrigo Londoño Echeverri, ‘Timochenko’
ELN – Ejército de Liberación Nacional, Nicolás Rodriguez Bautista, ‘Gabino’
Colombianos y Colombianas por la Paz, Piedad Córdoba
Corporación Nuevo Arco Iris, León Valencia
Washington Office on Latin America, WOLA, Steven Bennet
Comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi
Instituto de Estados Unidos para la Paz, Virginia Bouvier
International Crisis Group, Mark Schneider
Center for Latin American Studies, Mark Chernick