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jueves, 1 de julio de 2004

Discurso del Jefe del Estado Mayor de las AUC, Comandante Salvatore Mancuso, en el acto de Instalación Oficial del Proceso de Negociación entre el Gobierno Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia


Yo soy un empresario y padre de familia, al igual que muchos de mis compañeros que me acompañan hoy aquí, al que la guerra arrancó del seno de mi hogar y me incrustó en las montañas de Colombia.

Colombia se ha ganado con creces esta histórica jornada de paz en Santa Fe de Ralito. Los colombianos hemos sufrido demasiado los horrores de la guerra. Los colombianos hemos padecido durante décadas infames, el doble flagelo simultáneo de la violencia y la falta de Estado. Los colombianos nos merecemos iniciativas de paz, hechos de paz, voluntad de paz de parte de todos los grupos armados de izquierda y de derecha. También Colombia exige hoy un Estado distinto, un Estado mejor, un Estado que diga presente y no nos vuelva a abandonar ni en el campo, ni en la ciudad, ni en la guerra, ni en la paz.

Ha sido largo el camino recorrido por las Autodefensas desde San Juan Bosco Laverde, San Vicente de Chucurí y Puerto Boyacá en 1982, hasta Santa Fe de Ralito hoy, primero de julio de 2004 para cumplir la cita histórica con la paz de Colombia. Hace ya 22 años que se agitaron las primeras banderas contra el yugo subversivo que amordazaba la libertad, violentaba el derecho de propiedad y quebrantaba el derecho a la vida, frente a un Estado tan impotente como generoso. Éste abrió las cárceles a centenares de guerrilleros, destinatarios de la ley de amnistía, aprobada por el Congreso para abrir caminos de reconciliación, y que a la postre sólo conduciría a la frustración de La Uribe, a la hecatombe incendiaria del Palacio de Justicia y a la catástrofe humanitaria de la Unión Patriótica y del movimiento de Esperanza, Paz y Libertad, todos ellos, inmersos en el torbellino mortal de la violencia fratricida e intolerante.

En esa época nefasta de odio, venganza y terrorismo aparece el narcotráfico y encuentra a los ejércitos irregulares de las guerrillas, que rápidamente pasaron a constituirse en el componente armado del negocio de las drogas ilícitas y comienza a asumir a plenitud, su papel de financiador de la violencia de izquierda y luego de derecha en Colombia.

A la desgracia de la consentida indolencia del Estado, débil y complaciente con la violencia, como instrumento de lucha política en Colombia, se suma la aparición de la narcoeconomía de guerra en la confrontación armada. Bajo esta sombra, la soberanía nacional quedó confiscada y fraccionada. Así crecieron las repúblicas independientes de los actores políticos armados ilegales.

El colapso progresivo del Estado expresado en la crisis de Autoridad, en el desmoronamiento de la Justicia, en la desmonopolización de la Fuerza, en la depravación de las costumbres políticas y en la deslegitimación creciente de la democracia. Así, corrió paralelo un proceso fuerte de militarización y sustitución del Estado por parte de los actores armados irregulares, que invadieron los espacios de la institucionalidad pública, ocuparon los escenarios de acción de los actores sociales e intervinieron las estructuras de poder político local y regional.

En el caso particular del movimiento de Autodefensas Campesinas, esta circunstancia de negación del Estado sustituido por un Estado de facto, tuvo caracteres de legalidad y legitimidad, por cuanto que, aún para finales del decenio de los años ochenta, permanecía vigente el amparo jurídico de la ley 48 de 1968 que le otorgaba sustento legal a la Organización en armas. Desde este punto de vista es preciso conocer que nuestro movimiento antisubversivo, en su lejana génesis, hunde sus raíces en el terreno que previamente cedió y abonó el propio Estado. Años después, inmersos en el mundo de la ilegalidad, evolucionaríamos hacia el modelo de Autodefensa Campesina autónoma, con conciencia social y nacionalista.

En 1989, con la derogación de la ley que le otorgaba plataforma legal al movimiento campesino armado, las Autodefensas del Magdalena Medio y Urabá, comienzan una etapa de revisión interna que culmina con la decisión de avanzar hacia la desmovilización y desarme, en un proceso precipitado, confuso, incierto e improvisado con el Gobierno de entonces. Después de nueve años de tránsito por los caminos de la violencia oficialmente consentida, la Organización suscribe a finales de 1991, un acuerdo de sometimiento a la justicia que, a pesar del número tan significativo de desmovilizados, no comprometió a la totalidad de los miembros de las Autodefensas. Aquí se cierra el capítulo de lo que podríamos llamar la primera etapa histórica de las Autodefensas Campesinas.

Cuando aún no se había culminado el proceso de desmonte de las zonas de Autodefensa Campesina, las guerrillas de las FARC y del ELN, saltaron con enormes contingentes armados sobre esos territorios y desataron la más furiosa ola terrorista que tenga noción la historia reciente del país. Estas operaciones de retaliación criminal contra las comunidades, coincidieron con la determinación de las autoridades judiciales del Estado, de librar y hacer efectivas más de mil órdenes de captura, contra igual número de excombatientes de las Autodefensas, que habían tomado la decisión de desmovilizarse dos años antes.

Corrían los tiempos de la superioridad táctica y estratégica de las guerrillas comunistas, que anunciaban anticipadamente sus aplastantes y rotundas victorias militares en el Sur del país, y el salto definitivo de un esquema de guerra de guerrillas, a una guerra de movimientos y de posiciones, en las que llevó la peor parte el aparato militar del Estado. Prácticamente en esos momentos cruciales la iniciativa táctica contrainsurgente volvía a correr de cuenta del resurgimiento de las Autodefensas Campesinas.

La violación de los compromisos por parte del Estado, que ignoró los mandatos del contrato social en cuanto a la tutela de la vida, los bienes, la libertad y la justicia social, precipitó el resurgimiento espontáneo del movimiento armado de las Autodefensas Campesinas y, posteriormente, la agrupación en un solo proyecto nacional de todas las organizaciones regionales, bajo la divisa unificada de Autodefensas Unidas de Colombia.

Hoy, el círculo vicioso de la violencia recurrente debe y tiene que desaparecer de la faz de Colombia. Ha sido difícil, pero hemos agotado enormes esfuerzos, para presentar ante el país y el mundo a la Organización de Autodefensas Campesinas fuertemente cohesionadas alrededor del ideal de paz que a todos nos convoca en esta fecha. Aquí, como Jefe del Estado Mayor, estoy representando al noventa y cinco por ciento de las Autodefensas Unidas de Colombia. Esperamos que muy pronto la totalidad de las Autodefensas se incorporen a este proceso de negociación.

El fortalecimiento del Estado hoy, la recuperación de la confianza en las Instituciones, los ascendentes índices de seguridad y satisfacción ciudadana y, en fin, la restauración de los vasos comunicantes entre la Nación y el Estado, nos llevarían en un futuro próximo, dentro de un proceso de avanzada madurez política, a reconocernos innecesarios como Organización armada.

Desde la Mesa Única Nacional trabajaremos a fondo para superar lo militar y trascender en lo político. Este no es un proceso de paz para las Autodefensas Campesinas, es un proceso de paz para Colombia, de Colombia y por Colombia. De ahí que, para eliminar toda posibilidad que conduzca a un nuevo resurgimiento de la opción armada antisubversiva, nosotros como Autodefensas Campesinas avanzaremos, no hacia la desaparición como Organización, sino hacia la transformación en un movimiento político de masas a través del cual la retaguardia social de las Autodefensas pueda constituirse en una alternativa democrática que defienda, custodie y proteja los intereses, derechos y demandas de nuestras comunidades ante los poderes del Estado.

Si hay algo que tenemos claro las AUC es el compromiso social. Hemos trabajado por años en la construcción del bienestar comunitario y digno. Hemos defendido las tierras de nuestros campesinos, se ha sembrado la confianza en el campo y en el desarrollo socio-económico. Y hoy, hay que dejar algo claro: no abandonaremos esta misión social que ha caracterizado la organización y, es más: que fue parte de nuestro nacimiento.

Veintidós años en el campo de la guerra conllevaron, a hacer nuestras, un cúmulo de fidelidades lentamente construidas y a generar un entorno de solidaridad colectiva que terminaron por transmitir un gran poder político y social a las Autodefensas Campesinas. Esta realidad nos impone un compromiso con las comunidades, más allá de la seguridad que les brindamos durante el largo período de ausencia estatal.
No es posible concebir un sueño de paz duradero para los colombianos, si al lado de las bases militares no construimos hospitales y escuelas para los niños del Paramillo, de la Sierra Nevada, del Catatumbo, del Sur de Bolívar y de esos tantos territorios marginados que hay en Colombia.

Las Autodefensas Campesinas en este proceso de paz no demandamos la destrucción o transformación de las estructuras políticas, económicas y sociales del Estado y la sociedad, pero sí exigimos justicia social.

No nos apartamos de las dificultades de orden fiscal que enfrenta el Gobierno nacional, pero confiamos en que los enormes recursos que le ahorraremos a Colombia, al abandonar la guerra, serán destinados al propósito noble de construir la paz social que significa empleo, vivienda digna, educación, salud, servicios públicos básicos y seguridad social. Es decir, bienestar y sosiego para las nuevas generaciones que no merecerán jamás heredar esta larga noche de tragedia, muerte y ruina, que vivimos y pagamos las víctimas de esta guerra absurda.

El fin de este proceso no será únicamente lograr una firma en un acta simbólica, sino trabajar en el seguimiento de una gestión político-social. Nos afianzaremos como mediadores comunitarios, a través de un movimiento político en el que tendrá cabida todo aquel que desee construir un nuevo país y fortalecer las instituciones partiendo de la transparencia y la participación ciudadana.

A partir de hoy, en un verdadero acto de fe, tomaremos posesión del puesto que nos corresponde en la misión de construir la paz. Invocamos de Dios, la provisión de su misericordia infinita, para que su luz despeje las incertidumbres y dificultades del camino largo que emprendemos en este día memorable.

La negociación que se inicia en el día de hoy comienza por el desarrollo de los aspectos políticos, procedimentales, de asistencia social y de beneficios jurídicos que conlleven a un acuerdo que permita la superación definitiva del conflicto armado. El proceso concluye cuando nos hayamos incorporado todos a la vida civil, en condiciones de normalidad.

Daremos comienzo a nuestra misión, exponiendo ante Colombia y el Gobierno nacional, la propuesta de cinco grandes temas que conforman nuestra agenda básica de negociación, estos son:

1. Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, redefinición y verificación del cese de hostilidades.

2. Implementación y aplicación de políticas integrales de la tesis de seguridad democrática en las regiones de influencia de las Autodefensas Campesinas, tanto en el campo militar de la seguridad como en el campo social de la inversión.

3. Definición, ubicación y reglamentación de las zonas de concentración.

4. Erradicación y sustitución de cultivos ilícitos, en las zonas de influencia de las Autodefensas Campesinas.

5- Seguridad jurídica, derechos civiles, políticos y garantías de reincorporación a la vida civil.

Esta agenda temática incluye una serie de subtemas, cuyo debate será de gran importancia para la negociación, como lo relacionado con los principios de la verdad, la justicia y la reparación. Discusión que abordaremos con la mesura y desaprensión propias de quienes no nos sustraemos ni a los imperativos éticos y jurídicos del Estado Social de Derecho, ni tampoco a las concesiones o excepciones que el gran consenso nacional aconseje, con respecto a la prelación del interés supremo de la paz y la reconciliación.

Desde este escenario de Santa Fe de Ralito convocamos a la gran audiencia nacional, y a la comunidad internacional, para que mantengamos una fluida interlocución que nos ayude a enriquecer de razones nuestro propósito indeclinable de paz. Bienvenidos aquí las FARC y el ELN, exponentes de la izquierda y la derecha, defensores de los Derechos Humanos, dirigentes de los partidos políticos, líderes sindicales, miembros de las iglesias, indígenas, directivos de Organizaciones No Gubernamentales, dirigentes comunales, negritudes y exguerrilleros, periodistas y escritores públicos, estudiantes, profesores y académicos….en fin, bienvenida Colombia entera, aquí la paz nos da cabida a todos.

Las Autodefensas Unidas de Colombia damos un paso definitivo hacia la paz total. Esperamos de las guerrillas y del Estado reciprocidad y grandeza en esta hora que debe ser la hora de Colombia, la hora de escuchar el clamor de nuestra gente que no quiere más guerras entre hermanos, ni más familias destrozadas en nombre de una ideología o de la otra. Ya lo hemos dicho las Autodefensas: la mejor guerra es la que no se hace, la mejor guerra es la que logra evitarse. Para la guerra se requiere de una sola voluntad; para la paz, el deseo o el imperio de la mayoría.

Cuando alcancemos puntos de acuerdo sobre lo fundamental, cuando encontremos ese equilibrio entre lo deseado, lo necesario y lo posible, con toda certeza seguiremos luchando por los mismos ideales a los que hemos ofrendado nuestros mejores años. Pero será desde la barricada del pensamiento; dotados de la misma voluntad por derrotar a los peores enemigos de la Patria: la injusticia social, el analfabetismo, la pobreza y el marginamiento de quienes nunca han tenido oportunidades para el desarrollo de su existencia.

Falta mucho trecho por andar. El camino estará minado de escepticismo, habrá sabotajes constantes, nos atacarán a mansalva, pero ya nunca podrán derrotar nuestra voluntad de pelear en paz por una Colombia más justa. El campo de batalla de nuestra gesta, será el territorio del pensamiento y las ideas, y nuestro ejército será la opinión y el respaldo de 44 millones de colombianos que sabrán reconocer quién tiene voluntad de paz y quién tiene vocación de guerra y muerte.

La paz de los vencedores y los vencidos, de los arrogantes y los humillados, ni es verdadera ni es duradera.

La prédica de las guerrillas no debe confundir a nadie a estas alturas del siglo XXI: la guerra subversiva de las guerrillas comunistas es una guerra contra todos los colombianos, no solamente contra los combatientes que le hacen frente y se alzan contra ellas. La de las guerrillas comunistas colombianas es una guerra anacrónica y sin futuro contra las libertades y la dignidad del Pueblo colombiano. Y toda guerra contra las libertades y la dignidad de cualquier Nación de la tierra es también una guerra contra la Humanidad.

Las Autodefensas Unidas de Colombia venimos de transitar un largo y doloroso camino de respuesta armada ante la violencia y los agravios de las guerrillas marxistas al Pueblo colombiano, a su infraestructura económica y a sus vías de comunicación. Los crímenes de la guerrilla y la falta de presencia del Estado durante décadas no nos dejaron en los últimos veintidós años, más alternativa a los civiles que empuñar las armas y defender nuestras vidas, nuestra libertad, nuestra honra y nuestros bienes, con lo que estaba a nuestro alcance, sin formación militar y mucho menos vocación guerrera.

Sin embargo, en poco tiempo, descubrimos el invalorable aporte solidario de nuestro pueblo colombiano, que nos abrió los brazos para sumarse a nuestra lucha y puso sobre nuestros hombros la tremenda responsabilidad de su seguridad y bienestar social, para sus familias, y constituir desde la nada un ‘Estado de facto’, un ‘Estado’ carente de legalidad pero no de legitimidad que sustituyera al Estado ausente.

Nunca estuvo en nuestras mentes edificar este gigante, que tuvimos que ponerlo de pie y a caminar, por física necesidad y porque Dios, en nuestras conciencias, nos decía que ése era el camino correcto, que la Patria nos exigía ese sacrificio y que pasada la hora trágica, llegarían al fin tiempos mejores y de reconocimiento por parte de la Colombia oficial, a ‘la otra Colombia’ que las Autodefensas ayudamos a salvar y preservar de la muerte, de la pérdida de su libertad y del azote comunista.

Las condiciones sociales y económicas que hemos construido en unas zonas, y reconstruido en otras, deberán, antes que sostenerse, ser superadas con la presencia responsable de las Instituciones del Estado. Así se verá fortalecida la Democracia en su funcionamiento y será más legítima y transparente en todos los rincones de Colombia, en la protección de los colombianos ante toda agresión armada y ante todo terrorismo.

La Hora de la Paz ha llegado a Colombia. Nada volverá a ser igual para los enemigos de la convivencia pacífica entre los colombianos. A partir de esta histórica jornada de Santa Fe de Ralito se traza una línea clarísima de un antes y un después irreversibles en el conflicto político armado colombiano. Quienes insistan en la apelación a la guerra y se nieguen, atrapados en su estrechez mental, a iniciar conversaciones serias de paz recibirán el escarmiento militar de las armas de la democracia y la Constitución, y el repudio activo y plebiscitario de la población colombiana, así como el aislamiento internacional reservado a los enemigos de la Humanidad.

No podemos pasar por alto el reconocimiento y el fraternal saludo para todos aquellos integrantes de las Autodefensas que permanecen en las cárceles porque, sin su lucha y su sacrificio, no habría sido posible abrir este horizonte de paz que se vislumbra hoy desde Santa Fe de Ralito. Para ellos, nuestra solidaridad y nuestro compromiso de trabajar siempre, en esta negociación, por su pronta liberación y reincorporación a su familia y a la sociedad.

Gracias población de Tierralta, gracias Santa Fe de Ralito y todos los corregimientos y veredas por prestarnos, tan generosamente a todos los colombianos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad del mundo, su territorio y su corazón para esta negociación de paz. Gracias, cordobeses por sus sacrificios, abnegación y generosidad.

Gracias Colombia entera y Gracias Comunidad internacional por la inmensa solidaridad que valoramos y seguiremos necesitando.

Los caminos de la Paz están abiertos. La Paz de Colombia es hoy más posible y cercana que ayer. La hora de la Convergencia nacional debe convocar más temprano que tarde el tiempo de la Reconciliación y la Cooperación entre todos los colombianos.

Combatientes y Amigos de las Autodefensas: estamos comprometidos en este Proceso de Paz a dejar definitivamente atrás la participación militar en la guerra: Nunca la iniciamos, Nunca la quisimos, Nunca debió ser parte de nuestras vidas. Nunca debieron ser tan viles y criminales las guerrillas en contra de Colombia y de los colombianos y nunca debió ser tanta y tan inexcusable la ausencia y debilidad del Estado en la defensa de la Nación y el Pueblo colombiano.

Agradecemos a ustedes su presencia; hoy recurrimos a todas las naciones del mundo, para que nos ayuden a construir un futuro mejor, que nos permita transitar el camino difícil, que conducirá al bienestar y a la paz de 44 millones de colombianos.

Nuestro compromiso es grande. Construir la paz de Colombia es nuestra meta. Nuestra voluntad y nuestra fuerza son inquebrantables para construir el camino que conduzca a la paz, pero ese camino es difícil, largo y escarpado. No tenemos todo el conocimiento para hacer ese camino más corto, menos doloroso y traumático para los hijos de Colombia. Por esta razón les pedimos que nos acompañen y nos ayuden a recorrer este sendero, con su asesoría y sus luces, no nos dejen solos, requerimos de ustedes para asimilar con pragmatismo nuestra realidad y encontrar fórmulas de acuerdo. Les pedimos que nos ayuden a construir la paz que nos merecemos todos en Colombia.

No olvidemos en nuestra oración a Dios a ninguno de los muertos en esta horrible noche que aún no cesa, ni a los muertos en nuestras filas ni a los muertos de nuestros enemigos. Ni a los muertos inocentes, conocidos o desconocidos que todas las guerras traen consigo, ni a los huérfanos, ni a las viudas, ni a los mutilados y lacerados por la guerra. Pedimos perdón a Dios por lo que no supimos hacer bien, por nuestras equivocaciones y extravíos y también pedimos perdón a nuestros hermanos en Dios por lo que pudimos haber hecho mejor. Que al pedir y al conceder cristiano perdón, llegue el alivio que todos los colombianos necesitamos en nuestras almas y en nuestros corazones.

Colombianos y Amigos de Colombia: todavía inmersos en la agonía de la guerra, miremos aquí y ahora, a Colombia y al mundo con los ojos de un niño después de la guerra. Con los ojos de un niño que padeció la guerra sin dejar ni un solo instante de soñar con la Paz. Con esta Paz que hoy comenzamos a construir entre todos y para todos. Para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Para las generaciones que vendrán después.

Nunca más la guerra, para siempre la Paz, en Colombia y en todo el mundo.

Que Dios, a través de nosotros, realice sus designios de paz para todos los colombianos.

Muchas gracias.

Santa Fe de Ralito, 1 de julio de 2004

viernes, 5 de marzo de 2004

Concentración de Tropas de las AUC

Santa Fe de Ralito

Las AUC no nos oponemos a la concentración de nuestras tropas, siempre hemos deseado que sean el Estado y sus Instituciones quienes velen por la seguridad y el orden nacional. Nuestro anhelo es que Colombia sea un verdadero Estado social de derecho.

No queremos que las regiones queden a merced de las bandas criminales de las guerrillas y de otros delincuentes que amenazan la paz y el progreso en las zonas que hemos recuperado para la nación colombiana. Son varias las condiciones que deben cumplirse para dar el paso al abandono de las posiciones estratégicas que ocupan las tropas de Autodefensa en las montañas donde contienen el avance de los grupos guerrilleros:

A. En el ámbito de Seguridad Regional y Asistencia Social

1) El primer paso para avanzar hacia la concentración deberá ser el inicio de una serie de Foros de Concertación Social en Santa Fe de Ralito con presencia del Gobierno, donde puedan asistir representantes de las fuerzas vivas de los respectivos departamentos y municipios con presencia de las Autodefensas. Igualmente serán invitados los dirigentes campesinos y personas simpatizantes o no de nuestra Causa e incluso los mismos afectados. La intención de todo esto es buscar un compromiso directo del Estado con las garantías para los habitantes de estas regiones, y así poder avanzar las AUC hacia el desplazamiento de fuerzas y su agrupación en sitios que acordaremos con el Gobierno nacional.

2) Las concentraciones se harán de manera gradual y sucesiva en la misma medida en que el Gobierno reemplace con tropas institucionales la seguridad en las respectivas regiones y haya confianza en el Estado por parte de sus habitantes.

3) La presencia social del Estado igualmente deberá ser satisfactoria para los habitantes de estas regiones.

B. En el ámbito Político y Jurídico

1) Los salvoconductos que suspenden las órdenes de captura de los Miembros Negociadores son indispensables desde ya para proceder en la parte operativa que permita el desplazamiento hacia y dentro de las áreas donde se encuentran las tropas a concentrar. Igualmente el Gobierno brindará las garantías y condiciones que faculten a nuestros representantes internacionales que les permita la presentación y difusión pública del proceso con las AUC.

2) Desde el inicio de este proceso asumimos nuestra plena decisión de avanzar en él hasta la desmovilización total, aceptando mutuamente con el Gobierno nacional que su culminación no sería para conducirnos a prisión. Así mantenemos nuestra convicción. No estaríamos hablando de justicia sino de venganza y escarnio público, si la intención fuera el castigo para quienes le aportan a la Paz.

3) Paralelo al tiempo de las concentraciones se creará en Santa Fe de Ralito una mesa de consolidación de los acuerdos políticos que permitan pactar las condiciones para avanzar hacia la desmovilización. Estos acuerdos deberán realizarse con los representantes del Congreso responsables de debatir la aprobación de las respectivas leyes, de las fuerzas vivas de la nación, la Iglesia, las ONG de derechos humanos, las víctimas de la violencia, sindicalistas, la gente colombiana, y los representantes de la comunidad internacional. Estos acuerdos se llevarán a leyes que ofrezcan garantías jurídicas a los reinsertados.

4) Se establecerán acuerdos de alcance nacional e internacional con el Estado colombiano, entre ellos, su compromiso de no autorizar la extradición de los miembros de las Autodefensas que cumplan lo pactado. La comunidad internacional deberá ser consecuente con la paz de Colombia, y los reinsertados de las AUC asumen su compromiso irrenunciable de respeto a la Constitución y las leyes colombianas, de tal manera que se nos permita el retorno a la sociedad con los plenos derechos de ciudadano corriente.

5) Los acuerdos cobijarán a todos los miembros de las AUC que iniciaron este Proceso de Paz con el Gobierno nacional.

CARLOS CASTAÑO
VICENTE CASTAÑO
SALVATORE MANCUSO
JORGE CUARENTA
DIEGO VECINO
ADOLFO PAZ
HERNÁN HERNÁNDEZ
RAMIRO VANOY
LUIS EDUARDO CIFUENTES
FRANCISCO TABARES
MIGUEL ARROYAVE
JORGE PIRATA
Autodefensas Unidas de Colombia-AUC
Estado Mayor

Santa Fe de Ralito, 5 de marzo de 2004

martes, 15 de julio de 2003

Acuerdo de Santa Fe de Ralito para contribuir a la Paz de Colombia


El Gobierno Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia A.U.C., como resultado de la Fase Exploratoria adelantada entre las partes a partir del mes de diciembre de 2002,

ACUERDAN:

1. Definir como propósito de este proceso el logro de la paz nacional, a través del fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y el restablecimiento del monopolio de la fuerza en manos del Estado. Las AUC reiteran que su mayor aporte a la nación en este momento histórico es avanzar hacia su reincorporación a la vida civil y contribuir al fortalecimiento del Estado Social de Derecho. Las partes se comprometen en este proceso, conscientes de dar un paso que aporta de manera efectiva a la construcción de la autentica paz que espera y merece la nación colombiana.

2. Para el cumplimiento de este propósito, las Autodefensas Unidas de Colombia se comprometen a desmovilizar a la totalidad de sus miembros, en un proceso gradual que comenzará con las primeras desmovilizaciones antes de terminar el presente año y que deberá culminar a más tardar el 31 de diciembre de 2005. El gobierno se compromete a adelantar las acciones necesarias para reincorporarlos a la vida civil.

3. Las Autodefensas Unidas de Colombia valoran muy positivamente las recomendaciones finales de la Comisión Exploratoria y coinciden en que las mismas constituyen un norte adecuado para el proceso de paz entre el gobierno nacional y las AUC.

4. Acuerdan que a partir de las recomendaciones del informe final de la Comisión exploratoria, se da por terminada la fase de exploración del proceso de paz, para dar inicio a una etapa de negociación.

5. Crear las condiciones para que en un tiempo prudencial se concentren -con las debidas garantías de seguridad-, los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia, en sitios previamente acordados. La concentración de sus integrantes incluirá todos los rangos de mando, disponiendo de las garantías que para tal efecto se convengan entre las partes. Dichas zonas contarán con la presencia permanente de la fuerza pública.

6. Las Autodefensas Unidas de Colombia ratifican su compromiso con el cumplimiento del cese de hostilidades, como expresión de buena voluntad y continuarán con sus esfuerzos para lograr que sea totalmente efectivo.

7. Las Autodefensas Unidas de Colombia comparten el propósito del Gobierno de una Colombia sin narcotráfico y respaldan las acciones del Estado colombiano contra este fenómeno que destruye la democracia, la convivencia, la economía y el medio ambiente.

8. Agradecer la presencia permanente de la Iglesia Católica en este proceso de paz e invitarla a seguir acompañándolo, como garantía de transparencia y compromiso de las partes con la paz de Colombia.

9. Convocar la solidaridad y el compromiso nacional para fortalecer al Estado y construir las condiciones que hagan posible la desmovilización y reincorporación a la vida civil de los miembros de las A.U.C. Piden a los diferentes sectores nacionales y a las comunidades locales que apoyen los esfuerzos institucionales para consolidar la seguridad, la convivencia y el desarrollo.

10. Exhortar a la comunidad internacional a respaldar los esfuerzos para defender y fortalecer la democracia colombiana y a prestar su concurso para desactivar los factores de violencia que afectan a Colombia.

Con este acuerdo, el Gobierno y las Autodefensas Unidas de Colombia responden al anhelo nacional de una Colombia en paz con oportunidades y garantías para todos.

Por el Gobierno Nacional:

LUIS CARLOS RESTREPO

Alto Comisionado para la Paz

Por las Autodefensas Unidas de Colombia AUC:

HERNÁN HERNÁNDEZ

RAMIRO VANOY

LUIS CIFUENTES

FRANCISCO TABARES

ADOLFO PAZ

JORGE PIRATA

VICENTE CASTAÑO

CARLOS CASTAÑO

SALVATORE MANCUSO

TESTIGOS

Miembros de la Comisión Exploratoria de Paz

Carlos Franco Jorge Ignacio Castaño

Eduardo Espinosa Gilberto Alzate Ronga

Ricardo Avellaneda Juan B. Pérez Rubiano

Facilitadores del proceso por la Iglesia Católica

Monseñor Germán García Monseñor Julio César Vidal

Padre Leonidas Moreno



Santa Fe de Ralito, 15 de julio de 2003


domingo, 26 de julio de 1998

Acuerdo del Nudo del Paramillo de Córdoba

HACIENDO MEMORIA

Acuerdo del Nudo de Paramillo o de Córdoba

El martes 17 de mayo la Comisión de Conciliación Nacional, encabezada por el doctor Augusto Ramírez Ocampo, visitó al Estado Mayor Negociador de las AUC en Santa Fe de Ralito. También asistió a tan importante reunión el ex Comandante Salvatore Mancuso especialmente invitado.

La ocasión fue propicia para el intercambio de opiniones y el diálogo provechoso que cabe a todos quienes se sienten consustanciados con el magno propósito de abrir los caminos de la Paz de Colombia.

Cabe recordar entonces lo que en su momento se llamó el Acuerdo del Nudo de Paramillo o de Córdoba y que fue el producto de la reunión de representantes del Consejo Nacional de Paz, con miembros de la sociedad civil y las Autodefensas Unidas de Colombia, celebrada el día 26 de julio de 1998.

Finalmente, el gobierno del presidente Andrés Pastrana que asumió el 7 de agosto de 1998, pocos días después de la firma del Acuerdo del Paramillo, escogió otros caminos diferentes que los de la negociación política con las Autodefensas Unidas de Colombia.


ACUERDO DEL NUDO DE PARAMILLO O DE CORDOBA

LA REUNIÓN DE REPRESENTANTES DEL CONSEJO NACIONAL DE PAZ, CON MIEMBROS DE LA SOCIEDAD CIVIL Y LAS AUTODEFENSAS UNIDAD DE COLOMBIA, CELEBRADA EL DÍA 26 DE JULIO DE 1998:

CONSIDERANDO:

Que la confrontación armada que vive el país, requiere de una solución política negociada al conflicto, donde los compromisos de las partes deben centrarse en el reconocimiento de la dignidad humana como único camino civilizado.

Que el logro de la paz no es la simple negociación de la confrontación armada, sino también el desarrollo de un conjunto de medidas económicas, políticas y culturales con las que se logre la justicia social y se supere el sentido de la violencia en la solución de los conflictos internos.

Que la búsqueda de la paz en un proceso en el que se irán manifestando avances parciales entre los distintos actores, que se concertará en mesas de negociación, sin ventajas para ninguno, con actuaciones bajo una confidencialidad convenida entre las partes. Mesas en las que, una vez iniciado el diálogo, nadie se levante de ellas ni se produzcan o propicien rompimientos innecesarios.

Que el proceso de paz seguirá más allá de la negociación de la confrontación armada hasta que la convivencia política sea una realidad amplia y profunda en el país.

Que rechazamos la destrucción de la infraestructura pública y privada de la nación, asá como el secuestro, la extorsión, las desapariciones forzosas y toda forma de violencia para transformar el país o solucionar los conflictos.

Que es indispensable preservar a toda costa la Unidad Nacional:

DECLARAMOS:

PRIMERO.- Se inicia el proceso de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia-AUC.

SEGUNDO.- Nos comprometemos a buscar caminos de acercamiento, avance y construcción de escenarios posibles, para lo cual estamos dispuestos a desarrollar las siguientes actividades:

A.- Los representantes del Consejo Nacional de Paz y de la sociedad civil, ejercerán sus buenos oficios tendientes a que el Gobierno Nacional, como representación política del Estado, respalde los compromisos aquí consignados.

B.- Promover en la sociedad radicada en las áreas de influencia directa de las Autodefensas y en la sociedad en general, el criterio que la convivencia nacional y la reconstrucción social del país, se logra con la construcción de una política basada en el respeto a los derechos humanos, al Derecho Internacional Humanitario, a la solidaridad y a la tolerancia.

C.- Apoyar en forma directa todos los procesos que restablezcan la convivencia social y nacional, por lo que consideramos altamente favorable la realización de todo tipo de acciones individuales o colectivas en las que se exprese la construcción de la voluntad de paz y por ningún motivo desconocerán la realización de reuniones, foros, talleres o seminarios de paz.

D.- Las Autodefensas Unidas de Colombia, se comprometen a realizar las tareas necesarias tendientes a que todos los grupos de autodefensas del país, respalden y asuman los compromisos que aquí se llegan.

TERCERO.- La sociedad civil y el Consejo Nacional de Paz apoyan que se inicien negociaciones de paz entre el gobierno nacional y las AUC en una mesa independiente y simultánea con otros procesos, para concluir en un verdadero acuerdo de paz que involucre a todos los actores de la guerra.
Los participantes en esta reunión consideran válido que el desarrollo del diálogo y la negociación, de los distintos procesos de paz, culmine en propuestas de decisiones administrativas, legales o constitucionales, que conduzcan a las reformas que demanda la nación.

CUARTO.- En la búsqueda de aliviar las consecuencias que la confrontación armada produce en la población civil, los asistentes ratifican su convicción de que el Derecho Internacional Humanitario es el mínimo ?tico que deben respetar los actores armados, que se puede expresar en diferentes formas de acuerdos humanitarios de vigencia inmediata.

Las Autodefensas Unidas de Colombia, se comprometen a:

A.- Impartir órdenes e instrucciones militares a todos sus miembros, a fin de que se adopten todas las medidas de precaución necesarias en orden a evitar involucrar a la población civil en la confrontación armada.

B.- A partir de la fecha, no reclutar menores de 18 años a sus filas, ni a utilizarlos en actividades de inteligencia o vigilancia.

C.- Respetar la vida y dignidad personal de quienes quedan fuera de combate y prestarles la asistencia médica necesaria.

D.- Reiterar su voluntad de permitir, en zonas de enfrentamiento, el suministro y tránsito de alimentos y bienes indispensables exclusivamente para la población civil; respetar los centros médicos, las unidades médicas humanitarias, los dispensarios, los centros de acopio de alimentos o cosechas y así mismo no utilizar como cuartel o centro de reclutamiento o instalación militar transitoria o definitiva, los bienes culturales, las escuelas, los hogares infantiles, los centros religiosos o de cultos, como tampoco las unidades deportivas.

Igualmente reiteran la prohibición de los ataques o amenazas de destrucción a los bienes civiles.

E.- Realizar las siguientes medidas de precaución:

- En caso de ataques, tomar las medidas indispensables para evitar el desplazamiento forzado de la población civil.

- No hostigar a la población para que se enrole en las filas de las tropas.

- No almacenar armamento o pertrechos o cualquier objeto de guerra, en los sitios donde habita la población desplazada.

- En caso extremo, que se produzca el desplazamiento, de acuerdo con las normas del Derecho Internacional Humanitario, acudirán a la Defensoría del Pueblo o a un organismo de socorro nacional o humanitario internacional, para que acompañe a la población desplazada hasta un sitio seguro de cualquier ataque militar.

F.- Tomar las siguientes medidas de seguridad:

- Respetar a las comunidades de paz y los bienes protegidos por el Derecho Internacional Humanitario.

- Respetar la autonomía, creencias, cultura y derecho a la neutralidad de los pueblos indígenas o las comunidades afrocolombianas en sus territorios.

- No realizar ningún tipo de actividad que afecte ríos, lagunas, depósitos de agua o fuentes de abastecimiento de energía eléctrica que son utilizadas por la población civil.

QUINTO.- Los representantes de la sociedad civil y los miembros del Consejo Nacional de paz, propiciarán ante la sociedad, que la agenda mínima de negociación de paz que debe adelantar el gobierno nacional con las Autodefensas Unidas de Colombia, debe dar respuesta a problemas como:

- Democracia y reforma política

- Modelo de desarrollo económico

- Reforma social, económica y judicial

- La fuerza pública en el estado social de derecho

- El ordenamiento territorial y la descentralización

- El medio ambiente y el desarrollo sostenible

- Los hidrocarburos y la política petrolera

SEXTO.- Con el fin de facilitar las acciones humanitarias en los territorios de influencia de las Autodefensas Unidas de Colombia, éstas se comprometen a respetar los emblemas de los organismos humanitarios internacionales y/o nacionales, así como reconocer el papel humanitario y neutral que en la confrontación armada ejerce la Defensoría del Pueblo.

SEPTIMO.- Las Autodefensas Unidas de Colombia y los representantes de la Sociedad Civil y del Consejo Nacional de Paz, iniciaron acciones para establecer una verificación adecuada a las acciones aquí comprometidas.

Celebramos las gestiones de paz que ha adelantado el señor presidente electo, Andrés Pastrana Arango y nos comprometemos a participar en los procesos necesarios, con discreción, seriedad y responsabilidad, tal como él lo ha expresado.

Firman,

Por las Autodefensas Unidas de Colombia - AUC:

Por las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ACCU:
Carlos Castaño
César Marín
Santander Lozada
José Alfredo Berrio

Por las Autodefensas de Puerto Boyacá:
Votalón
César Salazar.

Por las Autodefensas de Ramón Isaza
Ramón Isaza
Teniente González

Por las Autodefensas de los Llanos Orientales:
Clodomiro Agames
Eulises Mendoza

Por las Autodefensas de Santander y Sur del Cesar:
Camilo Aurelio Morantes
Francisco Tabares

Por las Autodefensas de Casanare:
Daniel Santos
Carlos Castro

Por las Autodefensas de Cundinamarca:
Pedro Tulio Moreno
Luis Fernando Cifuentes

Por el Consejo Nacional de Paz y los miembros de la sociedad Civil:
Castro Caicedo, José Fernando
Garzón, Luis Eduardo
Hernández, Hernando
Marulanda Gámez, Eugenio
Moreno Rojas, Samuel
Pretelt de la Vega, Sabas
Ramírez Ocampo, Augusto
Vargas, Alejo
Visbal, Jorge
Secretarios Ad-Hoc:
Caicedo Rodríguez, Nelson
García Hoyos, Álvaro.