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martes, 24 de julio de 2007

Carta al Ministro del Interior y de Justicia, Fiscal General de la Nación y Alto Comisionado de Paz


Señor: 
Dr. CARLOS HOLGUIN SARDI 
Ministro del Interior y de Justicia


Señor: 
Dr. MARIO IGUARAN 
Fiscal General de la Nación


Señor: 
Dr. LUIS CARLOS RESTREPO R. 
Alto Comisionado de Paz


El pleno mayoritario del Movimiento Nacional de Desmovilizados, a la cabeza de la dirigencia recluida en los pabellones de Justicia y Paz de las cárceles de Itagüí, La Picota, Urrá y demás centros de reclusión, ha tomado la decisión de suspender indefinidamente la presentación a las diligencias judiciales, enmarcadas en los procedimientos de la ley de Justicia y Paz, por el flagrante incumplimiento del Estado Colombiano, a los compromisos acordados en el marco de la negociación con la organización de Autodefensas Campesinas, y la violación a las garantías del debido proceso.

A la actitud del desentendimiento del Alto Comisionado frente al proceso de paz con las Autodefensas; a las deficiencias enormes de la fase de reinserción, ya denunciada por la Organización de Estados Americanos OEA, como principal factor del creciente fenómeno de rearme; a la consiguiente proliferación de grupos irregulares, subestimada por varios sectores del Gobierno; a la aberrante inseguridad jurídica de los desmovilizados; a las circunstancias de negación de Justicia para los presos políticos de las Autodefensas; al incumplimiento de reinstitucionalización pública en las zonas azotadas por la violencia y ausencia de Estado y la carencia de seguridad en las regiones; se agrega finalmente ahora los efectos de la gravosa sentencia 26.945 proferida por la Honorable Corte Suprema de Justicia el pasado 11 de julio, la cual no sólo desconoció de tajo y sorpresivamente el espíritu que inspiró el marco jurídico del proceso de paz, sino que impuso sobre la marcha de nuestros procesos judiciales, nuevas y onerosas consideraciones. Todo esto ignorado deliberadamente por el Gobierno Nacional.

Los eventos reseñados constituyen, entre otros, motivos suficientes de desconfianza en la Justicia, y razones contundentes para denunciar públicamente que el proceso de paz, después de la desmovilización y entrega de las armas, ha sido burlado tanto en el cumplimiento de los compromisos del Gobierno en la mesa, como en el respeto a las garantías y derechos del debido proceso, de quienes hemos sido judicializados.

Lo menos que podemos exigir, ahora cuando el proceso de paz fue abandonado en la mitad del camino, es que se nos respete la condición de actores del conflicto armado, a la luz de las prescripciones contenidas en los convenios y protocolos de Ginebra. Que se nos brinde seguridad jurídica, a partir de la restitución y reconocimiento de las condiciones, garantías del debido proceso, y que se reconozcan los derechos adquiridos por más de 31.000 desmovilizados, que se acogieron a los beneficios de la ley 782, atraídos por la oferta de paz del Gobierno Nacional.

En el marco de la anunciada celebración oficial de los dos años de la ley de Justicia y Paz, deploramos la congelación indefinida de las diligencias judiciales, el entorpecimiento grave del proceso de construcción de la verdad histórica, la suspensión de la información sobre fosas y desaparecidos, y la parálisis del proceso de entrega de bienes destinados a la reparación de las víctimas.

Urge la convocatoria a un debate nacional incluyente, sobre el origen, naturaleza, actores y reconocimiento de la existencia del conflicto armado, la abolición de la violencia como instrumento de lucha política, y la superación de la guerra, como presupuestos fundamentales para la reconciliación del país.

FREDY RENDON HERRERA
EDWAR COBOS TELLEZ
RODRIGO PEREZ ALZATE
CARLOS MARIO JIMÉNEZ N.
SALVATORE MANCUSO G.
DIEGO RUIZ ARROYAVE
FRANCISCO J. ZULUAGA L.
ARNUBIO TRIANA M.
DIEGO FERNANDO MURILLO
RAMIRO VANOY MURILLO
IVAN ROBERTO DUQUE G.
JUAN CARLOS SIERRA R.
GUILLERMO PEREZ ALZATE
HERNAN GIRALDO SERNA
JORGE IVAN LAVERDE
RODRIGO TOVAR PUPO
JESUS IGNACIO ROLDAN
LUIS EDUARDO CIFUENTES
RAMON ISAZA ARANGO
JHON FREDY GALLO
JOSE BALDOMERO LINARES
DIEGO MARTINEZ G.
MANUEL PIRABAN

JUAN FRANCISCO PRADA

sábado, 12 de abril de 2003

Connivencia guardia venezolana - Farc


Doctor
LUIS CARLOS RESTREPO
Alto Comisionado de Paz

De nuestra mayor consideración:

Ante los graves sucesos que recoge en estos días la prensa nacional e internacional, y que son muy dicientes acerca del infamante contubernio que existe entre las guerrillas de las FARC y sectores de la Guardia Nacional y de la Fuerza Aérea venezolanas, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) nos vemos en la obligación de poner en su conocimiento e informar a la opinión pública nacional e internacional y, en modo particular, al hermano pueblo de Venezuela, que:

1) Los hechos de guerra producidos en las últimas semanas en la zona del Catatumbo colombiano, y también venezolano, son el triste corolario de la política de oídos sordos que mantiene el Gobierno del coronel Chávez ante los reiterados llamados a investigar y poner fin a la presencia de la narcoguerrilla colombiana en territorio venezolano.

2) El territorio colombiano ha sido atacado a finales del mes de marzo y principios de abril por la acción combinada de las FARC y sectores de las Fuerzas Armadas y la Aviación venezolana en zona de responsabilidad del Teatro de Operaciones 2 en la región del Catatumbo. Los hechos tuvieron lugar al pasar las FARC la frontera hacia Colombia, desde sus campamentos en territorio venezolano, en búsqueda de contrarrestar la acción militar del Bloque Norte de las AUC que les ha ocasionado serios reveses en el Norte de Santander. Ante esta situación las FARC han incrementado su presencia en Venezuela bajo la cómplice protección de sectores de las Fuerzas Armadas Venezolanas, especialmente de la Guardia Nacional Venezolana.

3) Las FARC contaron para su reciente ataque desde Venezuela con el apoyo logístico de la Guardia Nacional venezolana que, para tal efecto, dispuso los medios terrestres y aéreos correspondientes para que más de 600 guerrilleros colombianos fueran trasladados desde la zona fronteriza con Arauca hasta el Catatumbo –todo el trayecto por carreteras y espacio aéreo venezolanos.

4) No se trató de las primeras operaciones conjuntas entre la Fuerza Pública venezolana y las guerrillas colombianas, pero sí ha sido ésta del Catatumbo, la primera ocasión en la cual la incursión aérea de la Aviación de Venezuela en territorio del Norte de Santander (Colombia) se produce en pleno combate, en apoyo de las FARC y en contra no solamente de las fuerzas del Bloque Norte AUC, sino principalmente en contra de caseríos y propiedades rurales de población civil, totalmente ajenos a los enfrentamientos armados entre FARC y AUC.

5) Como ya ha informado abundantemente la prensa venezolana, en los últimos días, los campamentos de las FARC en territorio venezolano se hallan en sitios perfectamente identificados como son la Vaquera en el municipio de Jesús María Cemprún, del Estado del Zulia, Casigua, en el Estado del Zulia, y San Joaquín, municipio de Uribante, Estado de Barinas, localización que ciertamente no es ajena a las Fuerzas Armadas Venezolanas, la cual se halla en estas zonas en estrecha connivencia con las cúpulas narcoguerrilleras de las FARC, por lo cual no resulta extraño que personajes tan nefastos como ‘Raúl Reyes’, ‘Mono Jojoy’, ‘Simón Trinidad’ y ‘Rubén Zamora’ anden por esos estados venezolanos como Pedro por su casa, vERGonzosamente escoltados por la Guardia Nacional Venezolana.

6) Hechos como los aquí denunciados se han visto incrementados considerablemente a partir de la Declaración por la Paz de Colombia del 29 de noviembre pasado, cuando las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) declaramos un cese unilateral del fuego como manifestación pública de nuestra voluntad de iniciar diálogos con el Gobierno de Colombia que conduzcan a la Paz que tanto anhela el pueblo colombiano.

7) La obsesión de las FARC por obtener ventaja militar de los propósitos de Paz de las AUC las ha hecho aumentar sus criminales atentados contra la población civil y territorio colombianos buscando así escalar la guerra. Casos como el del Catatumbo revelan hasta qué punto las FARC pretenden contagiar su odio y su resentimiento criminal entre pueblos hermanos como somos Colombia y Venezuela, introduciendo su artera ponzoña con el ánimo inconfesable de añadir más desencuentros y sufrimientos entre los Gobiernos y las poblaciones de aquí y de allá.

8) Las AUC no vamos a facilitarle para nada a las FARC la recuperación de los territorios colombianos del Catatumbo y mucho menos si se vienen lanza en ristre contra Colombia con el apoyo de sectores de las Fuerzas Armadas de Venezuela. Esos territorios han sido liberados del yugo guerrillero y se ha comenzado así a ponerle fin al flagelo de los cultivos ilícitos, primer eslabón del narcotráfico urdido por las FARC. Una vez más reiteramos al Gobierno Nacional y a la Comunidad Internacional que en las AUC estamos dispuestos a colaborar activamente en la erradicación de los cultivos ilícitos arrebatados a las guerrillas colombianas y que ahora ya traspasan las fronteras de Colombia y se diseminan en Venezuela, donde han ido las FARC a sembrar el crimen y la desolación dado que ya se van quedando sin donde incentivar su criminal industria de secuestros y droga en el Catatumbo colombiano.

9) El sobrevuelo en territorio colombiano de la Fuerza Aérea Venezolana ha sido incesante en los últimos meses, y en estos días ha seguido amenazante y provocador. Esto presagia nuevos combates de las AUC, allí destacadas, contra las FARC protegidas por apoyo aéreo venezolano. Este comunicado de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) constituye una denuncia de lo sucedido pero también una advertencia pública acerca de hechos más graves que pudieran producirse si no existe una rectificación total de este accionar desembozado y cínicamente criminal de las Fuerza Militares de Venezuela, en su macabra alianza con las FARC.

10) El proceso de diálogos de las AUC con el Gobierno nacional avanza, y avanza con dificultades pero bien orientado, sin prisas pero sin pausas. Todavía es tibio, y casi inexistente el acercamiento de la Comunidad internacional a la Mesa de Exploración donde comienza a perfilarse el inicio del camino que ha de llevar a toda Colombia a la Paz que nos merecemos los colombianos. Sucesos como los del Catatumbo, tan desafortunados y trágicos para la hermandad colombo–venezolana, y más en general para la construcción de la verdadera Paz que anhelamos en todas las latitudes del mundo, esperamos que se constituyan en el punto de partida de una toma de posiciones a favor de la Paz más contundente y eficaz por parte de la Comunidad internacional, la cual no dudamos está dispuesta, en esencia, a concretar su buena voluntad colaborando activamente con la Nación colombiana, sus instituciones democráticas y sus fuerzas económicas y productivas en el diseño e implementación de políticas de Paz y de Reconciliación.

Atentamente,

SALVATORE MANCUSO
CARLOS CASTAÑO
Voceros del proceso AUC


viernes, 21 de marzo de 2003

Comunicado a la Opinión Pública


El Gobierno Nacional y las Autodefensas Unidas de Colombia AUC, informan a la opinión pública, que durante los días 20 y 21 de marzo, se reunieron el equipo negociador de las AUC y 34 dirigentes militares y políticos de la Organización con el señor Alto Comisionado para la Paz y la comisión Exploratoria nombrada por el señor Presidente de la República, con el fin de continuar la dinámica de este proceso de acercamiento. Delegados de la Iglesia Católica estuvieron presentes en condición de facilitadores.

Como conclusiones de este encuentro, las partes informan lo siguiente:

1.     La fase exploratoria de diálogo entre el Gobierno y las AUC sigue avanzando para sentar las bases de una negociación, con el propósito de llegar a una reincorporación de los miembros de las AUC a la vida civil.
2.     Las partes mantienen su voluntad de encontrar caminos para la paz del país.
3.     El Gobierno ha insistido en que es requisito para avanzar en el proceso mantener y perfeccionar el cese de hostilidades declarado por las Autodefensas, y en especial suspender todas las acciones que afecten a los civiles. Las AUC han reiterado su compromiso con este objetivo.
4.     Las partes convocan a la Comunidad Internacional y a la sociedad colombiana a respaldar todos los esfuerzos que lleven a la reconciliación nacional y que fortalezcan el Estado de Derecho.
5.     Las partes invitan a las fuerzas políticas, sociales y gremiales a aportar ideas y hacer compromisos para ayudar a que este proceso sea exitoso y lograr así una salida concertada para la reconciliación y la paz nacional.

Por el Gobierno Nacional:
LUIS CARLOS RESTREPO

Por las Autodefensas Unidas de Colombia
SALVATORE MANCUSO

CARLOS CASTAÑO

viernes, 29 de noviembre de 2002

Declaración por la Paz de Colombia



Señores:
Doctor
ÁLVARO URIBE VÉLEZ
Presidente de la República de Colombia

Cardenal
PEDRO RUBIANO SÁENZ
Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana

Doctor
LUIS CARLOS RESTREPO
Alto Comisionado de Paz

Las Autodefensas Unidas de Colombia no podemos permanecer ajenas al reiterado llamado al diálogo y a la reconciliación que el Gobierno nacional, por múltiples medios, nos ha hecho. Nos ha pedido, como muestra de nuestra voluntad de paz, que hagamos un cese de hostilidades y que facilitemos los caminos para que el Estado colombiano se haga cargo de brindar protección y seguridad a todos los ciudadanos de las diferentes poblaciones y comunidades liberadas por nosotros del flagelo subversivo, y donde nos ha correspondido, hasta el presente, ejercer como autoridades de facto por la ausencia protectora de las fuerzas institucionales.

Es dentro de este espíritu patriótico y civilista, y como una explícita demostración de nuestra voluntad permanente por alcanzar la paz del País, que las Autodefensas Unidas de Colombia hemos tomado la decisión histórica de declarar un cese unilateral de hostilidades, con alcance nacional, sin que esto signifique la renuncia a nuestros principios ni a nuestros ideales.

Manifestamos, asimismo, la imperiosa necesidad de que el Gobierno nacional provea, a las poblaciones que han sido liberadas por las Autodefensas de la agresión e intimidación subversiva -y que a partir de esta declaración empezaremos a entregar al Estado-, de todas las seguridades en cuanto a la defensa de las comunidades, sus vidas, sus libertades y sus propiedades. Nadie comprendería ni perdonaría que en aras de abrir caminos a la construcción de la Paz, se abrieran grandes espacios por los cuales pudieran filtrarse los enemigos de la convivencia pacífica, guerrilleros y terroristas, que insisten en declararse hostiles a todo entendimiento democrático y civilizado.

Sobre lo que declara el politólogo Fernando Giraldo a la AFP y que consigna El Heraldo, de Barranquilla, en su edición del 26 de noviembre acerca de que las posibilidades de éxito son todas pero con la mitad de las Autodefensas, las que controlan Castaño y Mancuso, debemos manifestar nuestro desacuerdo frente a tales afirmaciones. Ante un hecho tan trascendental como el que estamos afrontando es natural que se presenten discrepancias en nuestra Organización, no sustantivas pero sí de procedimiento y operativas, teniendo en cuenta que, por una parte, el carácter confederado de las Autodefensas colombianas permite a cada una de sus fuerzas integrantes el ejercicio de su plena autonomía y libertad de decisión y movimientos y que, por otra parte, le estamos apostando a un proceso de construcción de Paz en un momento en el que no ha cesado el accionar nefasto de la subversión armada.

Frente a lo que han manifestado en estos días algunos articulistas y politólogos, como es el caso de Fernando Giraldo, respecto del fraccionamiento de nuestra Organización que nos impediría llegar en forma unificada a la conclusión de un proceso de negociación con el Gobierno, consideramos necesario establecer una serie de precisiones que aclaren lo que para algunos aparece como un panorama oscuro e incierto.

La presente Declaración por la Paz de Colombia fue consensuada por el grueso de la Organización, lo que se evidencia en los nombres de los respectivos comandantes que figuran al pie de este documento. En cuanto a aquellos cuyas firmas no aparecen, queremos dejar sentado que también ellos comparten el espíritu de paz que anima esta declaración lo cual asegura su participación activa en este proceso, desde un punto de partida diferenciado pero con un propósito firme e indubitable de convergencia. Así nos lo han hecho saber y así estamos convencidos de que será finalmente. En cuanto a estos últimos, los casos son distintos y ameritan la respectiva aclaración:

El Bloque Central Bolívar, que agrupa en sus filas a los Bloques Putumayo, Vencedores de Arauca y Libertadores del Sur, ha venido adelantando, en forma paralela con el nuestro, su propio proceso de acercamiento al Gobierno nacional y también se propone declarar un cese de hostilidades en los primeros días de diciembre. Destacamos nuestra solidaridad con sus comandantes Julián Bolívar, Ernesto Báez y Javier Montañés y sabemos de su voluntad de confluir, apenas ello sea posible, en el tronco común de una misma negociación de Paz.

Hacemos un llamado fraternal a las Autodefensas del Casanare, en cabeza de su comandante Martín Llanos, para que se sumen cuanto antes al voto de confianza que las Autodefensas Unidas de Colombia hemos depositado en el Gobierno nacional y en su voluntad de construir caminos de paz, sin debilitar por ello a las comunidades que gozan hoy de nuestra protección y seguridad. Comprendemos sus dudas y prevenciones, y valoramos enormemente el esfuerzo que están haciendo para integrarse al mismo proceso al que nosotros estamos dando inicio.
Un caso bien especial lo constituye el Bloque Metro de las ACCU, cuyo comandante Rodrigo es un hombre totalmente comprometido con los más puros ideales de las Autodefensas. También él, en uso de su legítimo derecho y de su autonomía, ha preferido no sumarse a este proceso desde sus inicios, en espera de que se den las condiciones que él considera adecuadas para entrar a formar parte de la negociación.

A continuación damos a conocer al Gobierno nacional y a la Opinión pública nacional e internacional algunos puntos de interés que forman parte de esta Declaración de Paz:

Las Autodefensas Unidas de Colombia declaramos, a partir del 1 de diciembre de 2002, un cese total de hostilidades -no una tregua navideña- confiando en la reciprocidad del Estado hacia nuestras tropas, demás integrantes y simpatizantes.

Manifestamos nuestra disposición para que los diálogos entre las Autodefensas y el Gobierno nacional se inicien de inmediato y tengan el acompañamiento y la veeduría de la Iglesia Católica, cuyo liderazgo espiritual en el orden nacional e internacional la convierte en un testigo de excepcional validez. También resulta de sumo interés invocar adicionalmente la participación decisiva de la Organización de Estados Americanos, de la Organizaci?n de Naciones Unidas, de las expresiones de fe religiosa que confluyen en el Movimiento Nacional e Internacional de Iglesias Cristianas y, en general, de los Gobiernos y demás integrantes de la Comunidad Internacional, para mostrar a Colombia y al mundo el cumplimiento de nuestro compromiso inequívoco por alcanzar la Paz.

Consideramos conveniente que el Gobierno reafirme, en todos los ámbitos a su alcance, la condición del Movimiento Nacional de Autodefensas como actor del conflicto armado y político colombiano.

Si durante este cese de hostilidades, en algún momento la guerrilla vulnera los territorios en los que hasta la fecha hemos mantenido el control y nuestra acción armada haremos uso del derecho de legítima defensa.

Un especial énfasis está puesto por las Autodefensas Unidas de Colombia en propiciar, a través de múltiples foros y debates, representativos e interdisciplinarios, la participación creativa y permanente de la sociedad civil en el estudio y expresión públicos de los caminos de Reconciliación y de construcción de Paz, y de vínculos nuevos entre Comunidades y Estado, en los distintos niveles y en las diferentes regiones. Invitamos muy especialmente a la Academia colombiana y a la internacional a sumarse a estas iniciativas.

Ha llegado el momento en el cual el Estado colombiano demuestre su capacidad y voluntad políticas para asumir de inmediato, sin dilaciones burocráticas y contando con nuestra participación cívica y democrática, la defensa y protección de las poblaciones y de los territorios, de la infraestructura productiva y de la inversión nacional y extranjera, que hemos defendido durante tantos años las Autodefensas Unidas de Colombia.

La viabilidad en el tiempo de este cese de hostilidades hace necesario e inevitable que, a lo largo del proceso de negociaciones, el Gobierno disponga de los mecanismos financieros pertinentes que garanticen el sostenimiento económico de nuestras tropas en todo el territorio nacional. Mientras se desarrollen las negociaciones las Autodefensas no renunciaremos a nuestro derecho de recibir donaciones, más necesarias que nunca a partir de este momento.

Queremos invitar al doctor Manuel Manrique Castro, representante de UNICEF para Colombia, a participar activamente de este acontecimiento de grandes repercusiones recibiendo, en lo inmediato, a los combatientes menores de edad que, habiendo sido liberados de su pertenencia a las fuerzas guerrilleras por las Autodefensas, todavía permanecen en nuestras filas. De aquí en adelante, aspiramos a proseguir con UNICEF en el gran esfuerzo compartido de mejorar la calidad de vida de los niños y las niñas de Colombia.

En este cese de hostilidades, y siempre que el Gobierno haya restablecido la institucionalidad en las regiones donde hemos reemplazado al Estado y actuado las Autodefensas como autoridades de facto, queremos contribuir con el retorno de las poblaciones que debieron desplazarse a raíz del conflicto armado, para lo cual invocamos la participación de ACNUR, cuyo conocimiento sobre la materia resulta imprescindible.

La sustitución de cultivos ilícitos, dentro de un proceso de renovación económica regional, que conduzca al desarrollo sostenible, necesariamente debe contar con el apoyo y acompañamiento de la comunidad internacional y de los organismos multilaterales de crédito, tanto en la fase de producción como en las de financiación y comercialización.

Para favorecer el desarrollo de los diálogos con el Gobierno nacional, solicitamos la suspensión de las acciones legales contra los miembros negociadores de las Autodefensas, con total respeto por la ley vigente o a promulgarse. Somos conscientes de nuestros actos, los que son considerados por algunos como hechos delincuenciales e, incluso, por otros como actos terroristas, así como son muchos también los que reconocen que las nuestras han sido acciones realizadas como suplencia del Estado ausente frente a sus obligaciones, en una lucha que siempre ha tenido como horizonte una Patria mejor, y siempre también a favor de una Colombia en orden y en paz. Analizados de manera objetiva y con la necesaria perspectiva histórica no caben dudas de que todos nuestros actos han sido acciones de tipo político.

No podemos olvidar, y mucho menos en esta ocasión, a los integrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia que permanecen encarcelados a disposición de la Justicia colombiana, por su militancia antisubversiva en las filas de las Autodefensas. Un elemental sentido de solidaridad con nuestros hermanos de Causa nos impulsa a solicitar, en consonancia con la figura del Acuerdo Humanitario, se consideren los medios pertinentes para proceder a la excarcelación de los mismos, siendo que el logro de su libertad estará siempre dentro de nuestros propósitos irrenunciables.

El camino que se abre ante nuestra mirada es un camino largo y vasto, y lo sabemos lleno de asechanzas y dificultades. Sin embargo, la Paz y la Reconciliación de los colombianos nos exigen, en conciencia, a las Autodefensas Unidas de Colombia este paso trascendental que estamos dando como demostración inequívoca acerca de que las Autodefensas sí queremos ser parte de la solución del conflicto armado y político que nos agobia. Esperamos que tamaña confianza sea correspondida por la voluntad y el honor del Gobierno nacional, en aras de construir entre todos los colombianos el País en el que quepamos todos.

¡Que Dios nos ilumine a los colombianos y a los buenos amigos de la Paz que Colombia se ha ganado en el mundo!

¡Por una Colombia digna, justa y en paz!

DIRECCIÓN POLÍTICA Y MILITAR - AUC
Comandante Carlos Castaño
Comandante Salvatore Mancuso
Comandante José Vicente Castaño
Comandante Ramón Isaza

AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE CÓRDOBA Y URABÁ - ACCU
Comandantes
Bloque Norte: Salvatore Mancuso
Jorge Cuarenta
Diego Vecino
Camilo
Bloque Élmer Cárdenas: Alfredo Alemán
Hermógenes Maza
Bloque Calima: Hernando Hernández
Andrés
Bloque Mineros: Ramiro Vanoy
Luis Ocampo
Bloque Bananero: Pedro Ponte
Bloque Pacífico: Adolfo Paz
Bloque Tolima: Daniel Roa
Martín Emilio
Bloque Centauros del Llano: Pirata
Jaime
Bloque Nutibara: Orión
Bloque Suroeste Antioqueño: René
Bloque Occidente Antioqueño: Memín
Bloque Guaviare: Miguel Paisano
Carlos Mario

AUTODEFENSAS CAMPESINAS DEL MAGDALENA MEDIO ANTIOQUEÑO -ACMMA
Comandante Ramón Isaza
Comandante Maguiver

AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE PUERTO BOYACÁ - ACMM
Comandante Víctor Triana Botalón
Comandante César

AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE CUNDINAMARCA
Comandante Luis Eduardo Cifuentes Águila
Comandante Esteban Triana

AUTODEFENSAS CAMPESINAS DEL SUR DEL CESAR - ACSUC

Comandante Francisco Tabares

viernes, 27 de septiembre de 2002

Carta Abierta



Señor
LUIS CARLOS RESTREPO
Alto Comisionado de Paz

Monseñor
PEDRO RUBIANO SÁENZ
Presidente Conferencia Episcopal

Señora
ANNE PATTERSON
Embajadora de los Estados Unidos

Señor
KOFI ANNAN
Secretario General de la ONU

Señor
GEORGE COMNINOS
Jefe de Delegación CICR

Respetada señora y señores dignatarios:

Ante la decisión del poder Judicial de los EE.UU. de solicitar en extradición al comandante Carlos Castaño y a mi persona, la respuesta de cada uno de nosotros ha de ser tomada, en conciencia, y por separado, de acuerdo a irrenunciables consideraciones que, como tales, pertenecen a la esfera de la propia intimidad.

Puede que ambos coincidamos, o puede que ambos respondamos de manera diferente frente a una acusación que sentimos como totalmente errada, en la seguridad manifestada, reiterada y públicamente, tanto por el comandante Castaño como por mi persona, acerca de que ni por asomo hemos sido ni somos ni podremos ser nunca considerados como narcotraficantes.

Soy respetuoso de la Justicia de Colombia y de los EE.UU., y la comunidad nacional e internacional puede estar segura de que siempre estará abierta, de mi parte, la posibilidad de responder por los canales legales pertinentes cualquier tipo de requerimiento que en esos ámbitos se me hagan, en tiempo y lugar que considere oportunos y convenientes teniendo en cuenta todos los factores que están en juego y que giran alrededor de mi actuación pública, siendo como soy integrante de la Dirección política y militar de uno de los actores prominentes del conflicto armado colombiano. En tal ocasión dejaré a salvo mi buen nombre y honor, mancillados por acusaciones que no acepto y a las cuales no les asigno la menor correspondencia con los hechos.

En las actuales circunstancias de la lucha antisubversiva y antiterrorista en las que estamos comprometidas las Autodefensas colombianas, y ante el hecho incontrastable de que el flagelo del narcotráfico mundial, alimentando el azote de la subversión armada y terrorista de las FARC, ha puesto a Colombia en los umbrales de una catástrofe humanitaria, no puedo, en conciencia, sustraerme al imperativo moral de continuar coliderando en mi Patria la actividad política y militar, que hago desde mi posición en la DIPOM de las AUC, empeñados como estamos en continuar propinando duros golpes al enemigo para disuadirlo de su guerra alocada y anacrónica, y comprometidos como también estamos en el interior del Movimiento Nacional de Autodefensas detrás del logro estratégico de reunificar, a la mayor brevedad y dentro de parámetros mínimos de cohesión y respeto mutuo a todas las fuerzas antisubversivas y de autodefensa legítimas, para generar un frente de acción común en pos de alcanzar, más adelante, la también anhelada unidad orgánica.

Continuaré ejerciendo mi liderazgo político-militar al frente de las ACCU y desde mi posición en las AUC, con un respeto absoluto por el pensamiento rector de mi amigo entrañable y comandante Carlos Castaño, el cual es el líder natural e irreemplazable del Movimiento Nacional de Autodefensas, en su carácter de fundador, estratega y conductor histórico.

Mientras las FARC no demuestren fehacientemente su real y verificable voluntad de Paz, y mientras el Estado colombiano no reduzca al mínimo sus enormes e indisimulables déficit en materia de garantizar la seguridad democrática de todos los habitantes, las Autodefensas colombianas seremos necesarias, en las condiciones del irregular conflicto armado, al constituir nuestra presencia activa y militante un elemento coadyuvante a la preservación del Estado social de Derecho, a la conservación de la integridad territorial de la Nación y a la continuidad de la misma gobernabilidad de la institucionalidad democrática colombiana.

La hora de Colombia es lo suficientemente aciaga y peligrosa y me obliga a aportar lo mío desde el suelo colombiano en pos de que la voz y las propuestas en materia de seguridad, y las de contenido social, económico y político emanadas desde el seno del Movimiento Nacional de Autodefensas se procesen y lleguen prontamente a los oídos del Gobierno nacional y de la Comunidad internacional, en el marco de un diálogo y negociación para el cual estamos ya suficientemente maduros, teniendo como propósito construir la Paz en nuestro País. Es dentro de este espíritu de Reconciliación nacional, que estamos trabajando aceleradamente en la arquitectura final de la Reunificación definitiva de las Autodefensas colombianas, a la par que pulimos los últimos detalles de nuestra propuesta unificada de cese al fuego y cumplimiento estricto del DIH.

Que nadie, entonces, se empeñe en adelantar campañas de terrorismo informativo, difundiendo temores sin fundamento en la opinión pública nacional e internacional: por el lado de las Autodefensas colombianas no existe ningún peligro de repetición de las escabrosas manifestaciones del terrorismo de los extraditables ni ninguna posibilidad siquiera de un desmadre de nuestras fuerzas ante el hecho lamentable y errado de los EE.UU. solicitando en extradición al comandante Carlos Castaño y mi persona.

Así como hemos sido eficaces y valientes en los escenarios múltiples del campo de batalla, en el marco de una guerra irregular, enfrentando la subversión armada y el terrorismo de las narcoguerrillas, el Movimiento Nacional de Autodefensas sabrá demostrar, a partir de ahora, de cara a Colombia y al mundo, qué tan preparados estamos para comenzar a avanzar en el camino que nos llevará a la Paz y a la reconciliación entre los colombianos.


Sinceramente,
SALVATORE MANCUSO
Comandante ACCU

Integrante de la Dirección Política y Militar – AUC