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jueves, 18 de septiembre de 2014

Denuncia de Salvatore Mancuso ante la opinión pública nacional e internacional por su persecución judicial

Quiero denunciar ante la opinión pública nacional e internacional la existencia de una persecución judicial en contra mía, de mi familia y de personas allegadas, utilizando medios ilícitos con el único fin de excluirme de Justicia y Paz como una retaliación a las verdades y denuncias que he hecho en el proceso de Justicia Transicional.

La Fiscalía General de la Nación desde hace varios años COMPROBÓ que los señores JOSE LUIS HERNÁNDEZ SALAZAR, alias PONCHO y su hermano DOVIS GRIMALDI NÚÑEZ SALAZAR, alias EL TAXISTA o EL FLACO, SON UNOS MENTIROSOS, SE ESTÁN ATRIBUYENDO DELITOS QUE NO HAN COMETIDO, ESTÁN EXTORSIONANDO DESDE LA CÁRCEL DE MONTERÍA y hacen parte de una red de testigos falsos, razón por la cual las personas incriminadas por ellos han sido absueltas penalmente (les adjunto algunas decisiones de diferentes fiscales para demostrar lo aquí dicho).

La compañera sentimental de alías Poncho, FIORELLA BRUNAL, fue capturada cuando recibía el dinero producto de una extorción hecha por los hermanos alias Poncho y el Taxista en contra del señor HIRAN ERAZO, a cambio de no involucrarlo en supuestos hechos delictivos en sus versiones libres (por favor escuchen los audios en las pruebas que les entregué donde lo extorsionan), esto ocurrió el 09 de diciembre del año 2010, a la fecha, inexplicablemente no han sido condenados por la justicia ordinaria, a pesar de haberse intentado celebrar o celebrado de manera inexplicable más de 30 audiencias públicas, y a pesar de tener pleno conocimiento de estas situaciones delictivas después de la postulación de alias PONCHO Y EL TAXISTA, en Justicia y Paz avanza el proceso transicional con estos desmovilizados sin haber pedido su exclusión, y lo más grave y nefasto para la justicia, es que algunos fiscales siguen creyéndoles.

Alías Poncho, el taxista, alias el Paisa y otros pocos postulados han montado una red de falsos testigos, de extorsionistas que vienen siendo denunciados desde hace más de tres años por mí, y por otros postulados y fiscales de diferentes regiones del país. Es tan notorio e ilógico su falso testimonio que se inventaron la celebración de una reunión en el mes de febrero del año 2001, en la cual presuntamente se planificó y ordenó la muerte de 25 personas por existir una guerra contra la banda la Terraza en la ciudad de Montería, lo que no es cierto, es irracional el hecho de pensar que se pueda dar la orden de asesinar a unas personas que ya estaban muertas, pues al momento de la supuesta reunión, ocho de ellas ya habían fallecido y las otras personas fueron dadas de baja en diferentes operaciones MILITARES de distinta índole como ocurrió, por ejemplo, con el cabo del INPEC ERNESTO MANUEL COGOLLO OSORIO, que fue dado de baja por recibir un dinero para dejar fugar de la cárcel a pecho de fique, uno de los jefes de seguridad del comandante CARLOS CASTAÑO y no cumplir con lo acordado, pero jamás, porque perteneciera a la banda La Terraza como falsamente lo dicen alias PONCHO Y TAXISTA.

No obstante lo anterior y a pesar del evidente acervo probatorio, de las grabaciones HECHAS POR EL GAULA de estas personas extorsionando, e incluso de haberlos capturado en flagrancia, de manera ilegal, extraña y contradictoria la misma Fiscalía General basa algunas de sus decisiones en las declaraciones engañosas de estos postulados extorsionistas y sus cómplices, para judicializar y capturar a mis familiares y amigos.

Las presiones sobre mi familia y el suscrito, no solo es judicial, algunos miembros de la policía y de la fiscalía a través de los medios de comunicación también presionan, GENERANDO noticias falsas, afirmando que integrantes de mi familia, específicamente DOMÉNICO MANCUSO y mi hijo, estuvieron comprando un hotel en el principado de Mónaco, lo cual no es cierto, además afirmaron que DOMÉNICO recibía giros de doscientos cincuenta millones de pesos lo que también es falso, la verdad es que su familia le giraba a Italia para su supervivencia alrededor de tres millones de pesos colombianos. DOMENICO Y MI HIJO SALIERON DE COLOMBIA POR MÚLTIPLES AMENAZAS.

Tampoco es cierto como lo dijo el Director General de la Policía y el Vice Fiscal General de la Nación que se hayan lavado cuatrocientos mil millones de pesos de las AUC en las empresas de ENILCE LÓPEZ, como tampoco es cierto que mi ex esposa haya prestado sus cuentas bancarias personales para lavar dinero, y menos que se ha enriquecido ilícitamente  por la suma de mil ochocientos millones de pesos como lo aseguró la fiscalía, pues se demostró en la audiencia de mi ex esposa que dicho dinero le fue consignado como consecuencia de haber prometido en venta una finca que heredó de su familia y que había sido adquirida por su abuelo hace más de 100 años. Y es absurdo que un presunto testigo recuerde de memoria más de cincuenta matrículas inmobiliarias, una veintena de placas de vehículos automotores, algunos de ellos, incluso, con números de motor y chasis. Como en los casos anteriores de PONCHO, EL TAXISTA Y EL PAISA es imposible ocultar la falsedad de los testigos, y son estos mismos PERSONAJES los testigos utilizados por la fiscalía para encarcelar a mi familia.

Todo este recuento demuestra claramente que se trata de testigos preparados y falsos que están siendo utilizados para perseguir a miembros de mi familia y allegados, es la clara evidencia de la fuerza que se está ejerciendo con el fin de excluirme de Justicia y Paz, tergiversando y manipulando la verdad para presionar a la opinión pública y a quienes imparten justicia, todo esto sucede por haber cumplido íntegramente y colaborado con mis verdades a la justicia colombiana y confesando el apoyo, colaboración o connivencia de poderosas personas relacionadas con el establecimiento y el poder, los señalamientos y ataques del expresidente Álvaro Uribe son una de las pruebas de ello. Ustedes como periodistas saben lo que es ser censurado y perseguido por contar la verdad.

Me pregunto, ¿Quién está detrás de esto? ¿Habrán sido asaltados en su buena fe algunos fiscales que adelantan estas investigaciones por las mentiras y calumnias de testigos preparados y falsos o estarán sirviéndole al interés de alguien y utilizando la justicia como arma de represalia o escarmiento? ¿Por qué ahora cuando hemos cumplido y estamos cerca de solicitar nuestra libertad han aparecido estos procesos y estos señalamientos a pesar que la Fiscalía tiene desde hace varios años la información de estos presuntos hechos?

¿Cuál será el papel de la justicia en el postconflicto? ¿Encontraremos en ella un compromiso con la paz y la reconciliación o por el contrario un arma de represalia a través de la cual se busque no darnos los beneficios que se ganan al cumplir los compromisos adquiridos?

Yo he cumplido, al igual que lo han hecho la gran mayoría de postulados, quien ha incumplido con el proceso es el propio Estado Colombiano.

Quiero denunciar también una tenebrosa práctica por parte de Acción Social y quienes administran los bienes entregados para reparación, los cuales han sido objeto no solamente de saqueo, pérdida patrimonial, daño, Etc., pero además de esto, están buscando a las personas que vendieron de manera libre y voluntaria sus bienes para que se inscriban como víctimas, ya que con esa sola inscripción los inmuebles tienen que ser enviados a los jueces de restitución de tierras y allí nadie los está defendiendo, como consecuencia de esto los bienes están terminando en manos de falsas víctimas.

Debo señalar que el proceso de paz que hoy se adelanta en la Habana con las FARC, tiene como espejo la negociación efectuada con las AUC que dio pie a la desmovilización de más de 35000 hombres, la cual lideré. Les pregunto a quienes representan la dignidad del Estado, Cuál es el ejemplo de seriedad, respeto por lo pactado y cumplimiento de los compromisos por parte del Estado Colombiano, cuando se busca todo tipo de pretextos para incumplirnos y contrario a lo que señala la ley, han dilatado los términos procesales, al punto que hoy no se ha dictado la primera sentencia judicial en mi contra, me extraditaron para intentar silenciarme como retaliación por las verdades contadas y haber liderado el proceso de paz que permitió la desmovilización de las AUC, se obstruye el acceso y la promoción de la verdad y derrochan en el abandono los bienes que entregamos para reparar a las víctimas, y ahora pretenden montarnos procesos contra los miembros de las familias y contra nosotros mismos con el propósito de mostrar un falso incumplimiento en el marco de la negociación de justicia y paz e incumplirnos. ¿Si se permite que lo que están haciendo con nosotros continúe, que les espera a los miembros de las FARC y ELN en un futuro próximo?

QUIENES ESTÁN DETRÁS DE ESTAS CADENAS DE PERSECUCIÓN, RETALIACIÓN Y DESINFORMACIÓN NO LE APUNTAN SOLAMENTE A SALVATORE MANCUSO, LE APUNTAN A TODOS LOS POSTULADOS, LE APUNTAN A JUSTICIA Y PAZ, Y TAMBIÉN LE APUNTAN A LA JUSTICIA TRANSICIONAL Y EN ÚLTIMA INSTANCIA AL PROCESO DE LA HABANA. 

Hoy la cadena de mentiras es contra Salvatore Mancuso, contra mi familia, contra Justicia y Paz, pero si a esto se le deja proliferar, mañana será contra otros  miembros de las extintas AUC, contra los negociadores de las Farc, contra los negociadores del ELN, contra los negociadores del gobierno, contra aquellos Fiscales honestos y funcionarios de la Fiscalía que también han arriesgado sus vidas y la de sus familias para que éste proceso de Justicia y Paz salga adelante,  y contra todos quienes deseamos alcanzar la paz y la reconciliación.

Quienes antes empuñamos un arma y hoy ostentamos la calidad de desmovilizados y postulados, confiamos en la palabra de los representantes del Estado Colombiano, y la gran mayoría de nosotros hemos cumplido, si bien no ha sido perfecto el proceso nos hemos comprometido y hemos cumplido hasta donde nos lo han permitido, es completamente injusto que ahora cuando llegó el momento de otórganos la libertad se estén buscando pretextos para incriminarnos, dilatar cada uno de nuestros casos e incumplirnos, porque señor Fiscal General es evidente que una cosa es lo que se está diciendo públicamente y otra lo que se está haciendo internamente en la Fiscalía.

He cumplido con los compromisos adquiridos, he dicho la verdad, entregue cuantiosos bienes para reparación, deseo reincorporarme a la sociedad, jamás he delinquido después de la desmovilización, y por ello estoy poniendo la cara y denunciando la persecución extrema e injusta a la que me han sometido junto a mi familia y allegados.

Termino haciendo un llamado respetuoso al señor Fiscal General de la Nación doctor EDUARDO MONTEALEGRE  LYNETT para que se apersone de las investigaciones que se están adelantando y se vayan a adelantar en contra de mi familia, en aras de la integridad del estado de derecho y la justicia, por cuanto se está tratando de procesos abiertamente ilegales, arbitrarios y montados con falsos y preparados testigos.

Me uno y los invito a que nos unamos a la campaña “soy capaz”, no más venganzas y retaliaciones, prediquemos la reconciliación con el ejemplo, debemos ser capaces de reconciliarnos, yo soy capaz de reconciliarme y lo he venido haciendo, ha sido mi bandera desde que lidere el proceso de negociación político de paz de las AUC y la desmovilización de más de 35 mil combatientes, y desde lo más profundo de mi corazón soy capaz de pedir perdón, de perdonar y reconciliarme. Le pregunto a Colombia ¿De qué somos capaces para que alcancemos la paz y la reconciliación?

Muchas gracias.


SALVATORE MANCUSO


Cada una de mis denuncias están soportadas en pruebas absolutamente contundentes, como respaldo de lo asegurado por mí, adjunto  videos, audios, fotografías, decisiones judiciales, todo un material probatorio en el que las autoridades judiciales de Colombia, han determinado la existencia de una red de falsos testigos, mentirosos, extorsionistas, lo que demuestra el pleno conocimiento por parte de la Fiscalía de dicha situación, pero que el ente acusador no ha tenido en cuenta para abstenerse de inculpar a mi familia por hechos delictivos que ellos no han cometido. Las pruebas que entrego con este comunicado tienen una pequeña explicación para que se entienda con precisión y claridad lo denunciado en el día de hoy.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Esclarecer el paramilitarismo

Por:  septiembre 03, 2014
http://www.las2orillas.co/esclarecer-el-paramilitarismo/


Piedad Córdoba Ruíz


Aunque sea difícil entablar un proceso de diálogo con todos los actores armados del conflicto al mismo tiempo, no se deben cerrar las puertas que posibiliten la entrada de todos. Es claro que el actual proceso se lleva a cabo con las Farc EP y que las otras insurgencias como el ELN y el EPL están buscando reales acercamientos, pero no se puede cerrar de tajo la posibilidad de entablar un proceso con  los paramilitares, y más ahora cuando en La Habana se constituyó  la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, que lejos de querer endilgar rótulos de víctimas y de victimarios, lo que vendría siendo es una especie de catarsis para el entendimiento, sobre la base del esclarecimiento de los orígenes, las causas, los factores e impactos del conflicto.
Muchos se rasgarán las vestiduras afirmando que el proceso de diálogo ya se hizo con los paramilitares y que además se desmovilizaron más de 30.000. Pero la  realidad dista mucho sobre el fin de estos grupos, pues el rearme, al que eufemísticamente le han llamado bandas criminales está latente y sigue actuando en el territorio colombiano bajo el mismo modus operandi de las anteriores AUC, hoy con nombres como los urabeños, los rastrojos, las Águilas Negras, la Oficina de Envigado, La Empresa, etc.
La Ley de Justicia y Paz que en su momento fue mostrada como el paradigma de la justicia transicional no tuvo, ni tiene la capacidad, de abordar el universo jurídico y político que representan los procesos judiciales de los paramilitares postulados a la misma ley. Muestra de esto es que de casi 4.643  postulados, solo participan en el proceso 2.800 y a la fecha solo se han proferido 15 sentencias condenatorias, de las cuales solo 9 han sido confirmadas. Además, la Fiscalía General de la Nación, en el 2012,  reportó 12.869 compulsas de copias, de las cuales, según el informe  de gestión de la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz (2012), 1.124 son en contra de políticos; 1.023 en contra de la Fuerzas Armadas, 393 en contra de otros servidores públicos y 10.329 en contra de terceras personas; y, sin embargo, el ente acusador al día de hoy no ha abierto las investigaciones pertinentes.
El espinoso fenómeno del paramilitarismo aún se encuentra en su encrucijada. Tanto es que excombatientes de la talla de Mancuso se han expresado no solo a favor del actual proceso de conversaciones, sino además, de la necesidad imperativa de que el Estado colombiano reconozca que dicho fenómeno es parte de una política estatal que tiene mucho que ver en el conflicto. Y que por eso es necesario que en un proceso de terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, se les tenga en cuenta. No hacerlo significaría la perpetuación de la guerra, pues no se puede olvidar, no solo el rearme que viene desde el 2008, sino las libertades que la Fiscalía tendrá  que otorgar sobre las 47 solicitudes de libertad de 161 casos de excombatientes que ya cumplieron el tope máximo de sus penas y que además, de esas 47 solicitudes, 11 son de varios  excomandantes de las AUC, como alias  Diego Vecino, Botalón, el Alemán¸ Monoleche, Ernesto Báez, entre otros, que posiblemente saldrán a hacer parte de las estructuras paramilitares que ya operan en el territorio.
La oportunidad de tener en cuenta el fenómeno del paramilitarismo no es una oportunidad para los exparamilitares, es para el país, para las víctimas, que requieren conocer la verdad cercenada  tanto por la extradición de muchos excomandantes, como por la falla en los mecanismos de esclarecimiento de la verdad establecidos por la ley de Justicia y Paz. Porque vale la pena decir que muchos de los que quedarán libres ni siquiera han dicho la verdad ya que cumplen con el primer requisito de la ley que es haber estado en la cárcel 8 años; pero por otro lado, los que estaban aportando a la verdad se los llevaron extraditados. Por eso el Estado tiene una deuda con la verdad, y el momento de pagarla es ahora en medio de un proceso de diálogo que busca terminar el conflicto.

Es necesario que el país tenga la oportunidad de esclarecer el largo y oscuro capítulo del paramilitarismo teniendo en cuenta a sus principales protagonistas, muchos de los cuales ya han expresado el interés de hacer parte y aportar su experiencia. Es hora de escuchar a todos los actores del conflicto para allanar el arduo camino de la verdad y la reconciliación que seguramente nos llevaran a puerto final: la paz.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Carta al Presidente Santos, a las FARC-EP y al Pueblo de Collombia


EN LA HORA DE CONSOLIDAR LOS DIÁLOGOS DE PAZ

“LO ÚNICO QUE EL TIEMPO NO PERDONA ES LO QUE A TIEMPO NO SE HACE”

Manifiesto mi júbilo ante el inicio del Proceso de Paz entre el Gobierno y las FARC-EP, y celebro el propósito del ELN de sumarse a las negociaciones. Asimismo, como uno de los líderes del Estado Mayor Negociador, reitero enfáticamente el deseo de las Autodefensas de participar activamente del proceso conjunto de construir la Paz.

Amargas y dolorosas lecciones de la historia y experiencias propias, nos enseñan que un Proceso de Paz que no incluya a la gran mayoría de los actores del conflicto resultará insuficiente para evitar que las zonas desocupadas al momento de la desmovilización por unos, sean fatalmente retomadas por otros, exclusiones y vías de hecho que han sido una tendencia histórica, que han convalidado y reeditado la violencia y promovido la lucha armada como expresión política para defender intereses cuando democráticamente se está impedido, perpetuando la guerra, la continuidad de daños inenarrables en la vida de miles de personas y retrasando en amplias regiones el desarrollo socioeconómico y la democracia incluyente y plural.

Allí está reciente nuestro ejemplo, con la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, y el ejemplo de los grupos guerrilleros que dejaron las armas, como el EPL, el M19, la Corriente de Renovación Socialista, el ERP, el Quintín Lame, etc., lecciones que ciertamente no fueron benéficas para fortalecer la institucionalidad y la democracia o alcanzar una paz estable y duradera, y que no debemos desdeñar.

¿Por qué impedir la participación de uno de los actores históricos reconocidos del conflicto, como las Autodefensas, que hemos sufrido con buena parte del País los desaciertos de un proceso de paz mal concebido? ¿Por qué no anticiparnos y remover los obstáculos que puedan restar credibilidad, representatividad y confianza al logro de la paz verdadera?

No será la inclusión política de los desmovilizados y sus bases sociales la que impida la solución negociada -ni tampoco la participación en el Proceso de Paz de la mayor cantidad de los actores del conflicto-, sino su invisibilización y exclusión política, la de sus comunidades, las que harán inviable la solución.

Cuál sería el interés que no se puedan expresar democráticamente con razones y argumentos, las ideas de quienes deponen las armas y durante años representaron los intereses de tantas comunidades, para que dentro de la institucionalidad, puedan ayudar a resolver los enormes problemas que aquejan especialmente a la Colombia marginal y periférica. Acaso desconocen que sin armas dentro de la contienda política democrática nada se puede imponer, y todo lo que dentro de ella se pretenda conseguir se obtendría convenciendo con la fuerza de las ideas, de la razón, de las promesas cumplidas, o es que allí no existen todos los controles, y mejor aún la participación de todas las variables políticas. ¿Quiénes son los pocos que se benefician de esta exclusión y sus funestas derivaciones? No es el pueblo colombiano.

Resulta inevitable que haya ciudadanos que deseen que guerrilleros y autodefensas, quienes tenemos iguales responsabilidades en cuantiosos hechos de guerra, nos pudramos en una cárcel o regresemos a la sociedad con nuestros derechos humanos y políticos cercenados. Pero no puede ser el castigo el único remedio que exija una sociedad que busca justicia pero también Reconciliación y Paz.

Las FARC-EP aspiran a transformarse en una fuerza política legalmente reconocida, también nosotros, así lo hemos manifestado innumerables veces, como el día de la instalación oficial de la mesa de negociaciones en Ralito, el 1 de julio de 2004, cuando dije: “para eliminar toda posibilidad que conduzca a un nuevo resurgimiento de la opción armada antisubversiva, nosotros como Autodefensas Campesinas avanzaremos, no hacia la desaparición como organización, sino hacia la transformación en un movimiento político de masas a través del cual la retaguardia social de las Autodefensas pueda constituirse en una alternativa democrática que defienda, custodie y proteja los intereses, derechos y demandas de nuestras comunidades ante los poderes del Estado”.

Las FARC aspirarán a ser en la legalidad líderes sociales en las diferentes zonas donde actuaron, y también en otras. ¿Cómo evitar que no vean las comunidades a sus integrantes como una amenaza si los otros desmovilizados no pueden competir políticamente con los mismos derechos y garantías que reciban los miembros de las FARC? ¿Por qué unos actores desmovilizados del conflicto sí harán proselitismo político y otros no? ¿Por qué propiciar esa diferencia de criterios, estratificar la violencia, las víctimas y los actores del conflicto armado según la posición política o ideológica? ¿Será socialmente viable un posconflicto parcializado que incluya a unos y rechace a otros? ¿Que los desmovilizados como autodefensas, e incluso los ya desmovilizados como guerrilleros en los años recientes, no recibamos un trato equivalente al que reciban los mandos y los soportes políticos y logísticos de las FARC y por el contrario quedemos confinados a la cárcel, extraditados, proscritos de la sociedad y seamos los únicos a los que se nos exija reparación y verdad?

¿Conducirá a la paz la iniquidad y extravagancia que representa la asimetría de condenar a unos por los mismos actos de guerra dentro del conflicto armado irregular, mientras que simultáneamente, no solo se ignora la barbarie de los otros, sino que también se premian?

¿Habrá auténtica paz si se le da un trato diferenciado a guerrilleros, autodefensas y militares cuando estos últimos han dicho: “no queremos terroristas ejerciendo cargos de poder y militares que han defendido legal y constitucionalmente esta nación, condenados, humillados, y confinados en las distintas cárceles del país”?

Por estas argumentadas razones, le pedimos respetuosamente, señor Presidente Santos, que retome el Proceso de Paz inconcluso con las Autodefensas, que fue truncado por el Gobierno anterior que suspendió el componente político de las negociaciones, al negarse a firmar los acuerdos pactados en la mesa cuando así se lo exigimos, vulnerando a los desmovilizados, a las comunidades directamente afectadas y decepcionando al país, cuando ya habíamos desmovilizado todos los hombres y mujeres de las autodefensas, dejándonos en el limbo, anclados exclusivamente al componente judicial transicional, sumido en total incertidumbre, plagado de vacíos, indefiniciones, inseguridades jurídicas y físicas; cercenados los derechos políticos y civiles, silenciados, extraditados, proscritos y encarcelados al lado de los líderes de nuestras bases sociales, apoyos políticos, empresarios, militares y amplios sectores de la sociedad que en su momento, cuando el país estuvo a punto de colapsar a manos de las guerrillas, nos empujaron, pidieron ayuda o nos apoyaron.

Y aunque hemos recurrido a la justicia buscando solución a estas falencias, ha sido imposible que la justicia las resuelva sola, ella no tiene las herramientas, y aun más, digámoslo con franqueza: en la forma como se ha abordado el componente judicial transicional, ni el Estado, ni el aparato judicial, tienen las herramientas, ni los recursos, mucho menos, la capacidad para evacuar el universo de hechos a juzgar - que abarcan todo el código penal - cometidos por las partes en contienda durante más de 50 años de conflicto armado.

Señor Presidente Santos: le pedimos relance y dé continuidad al Proceso de Paz con la Autodefensas para proseguir adelantándolo de manera conjunta o en simultáneo con las FARC-EP y con los otros actores que deben tener asiento en esa mesa única o paralela, para darle solidez, consistencia y sustentabilidad a los acuerdos finales.

Señor Presidente Santos, dirigencia de las FARC-EP y Pueblo Colombiano: Se necesita del compromiso del Estado en su totalidad, de la mayor cantidad de actores del conflicto, de los medios de comunicación y de toda la sociedad y la Comunidad internacional para alcanzar la Paz, para que los compromisos y los acuerdos pactados no sean malogrados por hechos y lógicas siniestras que nos excedan desde las ‘manos oscuras’ de quienes están dispuestos a utilizar todos los recursos legales o ilegales, estatales o paraestatales de izquierda o de derecha habidos y por haber, en contra de la Paz y la Reconciliación, y del País donde quepamos todos.

A la dirigencia de las FARC-EP, a sus negociadores, a sus tropas y bases sociales y políticas, les pedimos evitemos se siga reciclando en un solo colombiano y colombiana, y con cualquier pretexto, la exclusión que los llevó a empuñar las armas. Les pedimos que participemos conjuntamente en la construcción de la Paz, compromiso con el que indeclinablemente debemos desnudar las verdades del conflicto, para que podamos subsanar las profundas causas que lo originaron y mantienen, cuáles y de quiénes las responsabilidades asumiendo las que nos correspondan, sin revanchismos, procurando mirar hacia adelante para evitar se sigan repitiendo los males y lograr así una Paz duradera. La paz, el perdón y la reconciliación son posibles. Estimulémoslos, sembrémoslos con nuestro ejemplo. A nombre de todas las Autodefensas que como yo tengamos el corazón dispuesto, les pedimos perdón por los hechos de guerra y les perdonamos, los daños infringidos, el dolor y los sufrimientos causados entre nosotros, y producto de esa confrontación, a Colombia entera, a la que también imploramos perdón.

Presidente Santos, a Usted y por intermedio suyo al Pueblo y al Estado colombiano que Usted representa, clamamos nos concedan el perdón y la posibilidad de ayudar a construir una sociedad en Paz y Reconciliada.

Esperamos de corazón, que los diálogos de Paz que inician una fase decisiva en Oslo y en La Habana incorporen el bien común de la sociedad entera, como criterio rector que prevalezca humanitariamente por sobre las legítimas posiciones políticas de unos y de otros, reconstruyendo el tejido social ultrajado durante este largo conflicto armado.

No se trata de pretender cheques en blanco ni inmunidades ni privilegios a futuro, sino de disfrutar, todos igualitariamente, la oportunidad de un nuevo renacer. De poder participar política y democráticamente, en igualdad de derechos y obligaciones, dentro del ordenamiento legal y constitucional, para que se verifique aquello de que no habrá vencedores ni vencidos, todos igualmente dedicados y comprometidos con la realización de los imperativos de la Ley y de la Paz. Y así recorrer por siempre el bello camino de la Reconciliación.

Con nuestros mejores deseos de Paz y Reconciliación.

SALVATORE MANCUSO GÓMEZ
Warsaw, Virginia, USA
17 de octubre de 2012

C/C

Primer Ministro de Noruega, Jens Stoltenberg  
Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías
Presidente de Chile, Sebastián Piñera
Nuncio Papal en Colombia, Monseñor Aldo Cavalli
Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon
Jefe de la MAPP – OEA, Marcelo Álvarez
Presidente del Senado de Colombia, Roy Barreras Montealegre
FARC-EP, Rodrigo Londoño Echeverri, ‘Timochenko’
ELN – Ejército de Liberación Nacional, Nicolás Rodriguez Bautista, ‘Gabino’
Colombianos y Colombianas por la Paz, Piedad Córdoba
Corporación Nuevo Arco Iris, León Valencia
Washington Office on Latin America, WOLA, Steven Bennet
Comunidad de San Egidio, Andrea Riccardi
Instituto de Estados Unidos para la Paz, Virginia Bouvier
International Crisis Group, Mark Schneider
Center for Latin American Studies, Mark Chernick

domingo, 22 de febrero de 2009

Carta abierta al doctor Eduardo Pizarro Leon Gómez, presidente de la comisión nacional de reparación y reconciliación

22 de febrero de 2009 
TEXTO AUTENTICADO y VERIFICADO POR SU AUTOR 


He leído con detenimiento su entrevista concedida al periódico El País, el pasado 5 de febrero, y me es imposible quedarme callado como ex combatiente de la confederación de autodefensas y como ciudadano que le apostó a la paz del país, pues ésta me ha causado indignación, tristeza y dolor, ante todo, como colombiano. 

Indignación porque veo que, como bien lo dice el periodista Steven Dudley en su libro “Armas y Urnas”, “Trabajar en el tema de los derechos humanos es una labor peligrosa, en parte porque los absorbe la política”, y considero que en su entrevista todavía se percibe dolor politico por no haber podido concretar el sueño de rebelde de tomarse el poder en Colombia, por medio de las armas como lo planifico el comunismo para jugar a la dictadura. Sin embargo, ahora se presenta usted como juez, condenando a una parte de los actores del conflicto y excusando a los otros, poniendo de manifiesto su interés en que se les perdone y mostrando su dolor de humanista a favor solo de una parte de las víctimas del conflicto. Con esa actitud usted deja de ser garante de reconciliación y se convirtió en juez y parte, lo que lo lleva a dejar para la historia como memoria solo sus intereses. 

Tristeza, porque, por una nostalgia política, lo vemos más incitando a continuar ese círculo vicioso de violencia que no encuentra fin en nuestro país, al presentar el conflicto como la lucha entre buenos y malos, entre ángeles y diablos o, peor aún, entre soñadores revolucionarios y bandidos narcotraficantes. 

Y dolor, pues con esa entrevista desfigura las verdades de los actores y del conflicto mismo, a favor de sus intereses políticos, aprovechando la coyuntura de no permitirnos a los demás los mismos escenarios para defendernos de sus verdades a medias. Con actitudes como ésta no se logra cosa diferente que perpetuar el mismo espiral de violencia en que ambos participamos directa o indirectamente, desde orillas opuestas. De pronto, ese es su real interés político: que nos sigamos matando entre colombianos, como ha sido nuestra interminable historia de guerras civiles fratricidas. 

Desde esta celda fría, y encadenado como estoy, quisiera responderle con las mismas armas políticas con que usted ataca en su entrevista, a quienes por convicción, por miedo al secuestro, por miedo a la muerte violenta y por miedo a la imposición de un modelo de Estado totalitario, ideológicamente comunista opusimos resistencia armada a través de la conformación de grupos de autodefensa. Valga mencionar aquí que, el secuestro lo conocimos en mi sociedad y en mi pueblo con el caso del doctor Guillermo Castro Castro, un médico del estrato alto provincial, al servicio del pueblo; secuestro realizado por el M-19. 

Nosotros hicimos uso de nuestro legítimo derecho a la defensa individual y colectiva, para proteger nuestra vidas, nuestras libertades y nuestro sueño de Estado ideal, como única alternativa después de haberse cerrado las vías políticas y roto el último contrato social al que nos sometimos como ciudadanos, representado en la Constitución del 1991. Mientras tanto, su hermano Carlos y sus socios de banda, -a los que perdoné haciendo parte de la sociedad colombiana como ciudadano ejemplar de entonces, empresario y soñador de mejores tiempos para todos- se asociaban con Pablo Escobar, para hacer pedazos el sistema de justicia y acabar con la extradición por la vía violenta, sin importarles que con ello acababan no sólo con la poca institucionalidad que quedaba sino con la vida de miles de colombianos de bien. El y sus gozones de la revolución, doctor Pizarro, sí estuvieron al servicio del narcotráfico, él comportamiento de esa banda sí era de mercenarios, pues mostraron que actuaban sin ninguna moral de combate diferente a la plata. Hablemos con la verdad de todos, incluyendo la de los suyos. Hasta por mercenarios y narcotraficantes, yo como miembro de la sociedad de bien de entonces, perdoné a los suyos. 

Yo podría, doctor Pizarro, debatirle mucho sus argumentos políticos de rebeldía, pues no se entiende que hijos del que defendiera desde la institucionalidad armada lo que presenta nuestra historia como Frente Nacional, es decir, como la solución escogida para ocultar premeditadamente los hechos más bárbaros de guerra civil ocurridos durante el período denominado La Violencia, lideraran el discurso presentado políticamente como la respuesta armada a la exclusión de su participación en el poder. 

Impulsados por el partido comunista Colombiano se organizaron las diferentes bandas armadas con que se dio inicio al mayor ataque contra una sociedad de ricos, de medio-ricos y sobre todo, de muchos pobres. Entre, ellas el movimiento 19-Abril- banda a la que usted desde la distancia aplaudió-, y que me llevaron a mí y a los hombres bajo mi mando a enfrentarlas en todas sus estructuras para evitar la destrucción total de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestras empresas, de nuestras sociedades y del país mismo. Lo trágico de todo esto es que los métodos hayan sido los mismos que les aprendimos a quienes fueron los verdaderos profesores de cómo accionar política y militarmente en una guerra civil irregular: la izquierda radical armada amante de la combinación de todas las formas de lucha. Y si es por las obras sociales le aseguro que yo sí desde la comunidad en la que vivía, antes que me atacaran y nos atacaran los que pensaban o piensan como usted, trabajé al lado de mi familia sin importarnos el detrimento de nuestro propio patrimonio económico, en ayudar a mejorar las condiciones de vida de muchos desplazados que llegaron a nuestro pueblo, huyendo de los ataques violentos producidos, por las bandas armadas del comunismo y que eran pobres, muy pobres. Por eso no entendíamos y nos preguntábamos ¿Cuál será entonces el pueblo que dicen defender? 

Pero, ¿sabe doctor Pizarro? desde esta fría celda, quiero seguir pensando, que nosotros concretamos el más grande hecho de paz que ha habido en el mundo – porque el gobierno no hizo nada para ello y esa es otra verdad que por interés político se le cuenta a medias al país y al mundo -, donde una organización política armada civil e irregular con todos sus defectos, errores y degradaciones, pero en su momento de mayor poder, victoriosa política y militarmente, de manera unilateral depuso voluntariamente las armas a favor del gran clamor de los colombianos: no más violencia. 

Algún día la historia terminará reconociendo que, por lo menos la confederación de autodefensas, tuvo coherencia política ante el sentir nacional, así hoy estemos pagando un alto costo por defender nuestras convicciones, incluyendo nuestro sueño de paz, que fue en últimas lo que nos llevó a las armas. Las cadenas con que hoy se me ata para movilizarme, son una dignidad que no se merece la ruidosa victoria que se arroga el Gobierno nacional, en los diferentes escenarios donde se presenta, usando nuestra voluntad política de paz como mérito propio sin permitirnos desmentirlo. 

Un ex miembro del M-19 dijo, “el hecho que uno tenga que coger las armas, no significa que uno tenga que adorarlas y que no haya un momento en el que toque dejarlas”. Qué fácil fue para quienes entonces pensábamos como una verdadera sociedad civil en una Colombia de todos y sin violencia, entenderlos y perdonarlos, cuando estaban derrotados política y militarmente y qué tan difícil ha sido para usted y para quienes no pudieron tomarse el poder por la vía armada entender que nosotros, victoriosos desde la resistencia armada, encontramos el momento políticamente correcto para dejarlas a sabiendas de que no era el momento militarmente correcto, pues la lucha continuaba ya que nuestros enemigos políticos persistían en la lucha armada y sabíamos que desde el gobierno y la regularidad jamás se les derrotaría. 

¿Por qué les ha sido tan difícil entender ese gran gesto de paz en beneficio de la Colombia que en su mayoría piensa diferente a ustedes? ¿Será que insisten en su ideal de llegar al poder por cualquier vía y han tomado nuestro gesto de paz y el hecho que el gobierno nos silenció después de haberle entregado las armas para vengarse de quienes responsabilizan de haberles truncado sus sueños de rebeldes de tomarse el poder así fuera por la vía armada? 

Doctor Pizarro, mi sueño de lucha por una mejor Colombia y en convivencia, hoy es más fuerte que ayer, mi concepción compartida por muchos compatriotas de ver a Colombia convertida en un país de regiones, sigue intacta, mis convicciones siguen hoy más fuertes que ayer, reconozco y pido perdón por haber utilizado las armas como vía política. Hoy estoy convencido de que es la más estéril y dolorosa para solucionar los verdaderos problemas que aquejan al pueblo colombiano y en particular el pueblo Caribeño, que ha sido el más olvidado por todos. 

La vía armada, solo ha servido como cortina de humo para que los dirigentes la utilicen como discurso para evadir sus responsabilidades, mientras la corrupción todos la volvimos nuestra amiga inseparable. Se lo dije a usted en su cara en la primera reunión que tuvimos ya desarmados y desmovilizados con la Comisión que usted preside: si la verdad no la asumimos todos aquellos a los que nos cabe responsabilidad, empezando por que se conozca la verdad pero empecemos por el principio reciente que no se quiere olvidar y sigue motivando discursos y violencia, como fue la conformación del Frente Nacional y quienes lo defendieron, allí encontraremos los verdaderos responsables del magnicidio de Gaitán- y el asesinato de cientos de miles de Colombianos- y lo podremos enterrar y ahí si, que descanse en paz. Que se conozca quienes fueron los responsables desde el comunismo, de la creación de las diferentes bandas armadas que organizaron para poner en la práctica la teoría Marxista-Leninista de la combinación de todas las formas de lucha con la intención de tomarse el poder para instaurar su dictadura del proletariado. Así empezamos Dr. Pizarro a resolver el verdadero nudo que enseñaron a amarrar ellos entre políticos y generadores de violencia, que al no ser señalados ni judicializados llevó a la repetición sirviendo de ejemplo hasta nuestros días, así algunos posteriormente hayan tomado distancia y se apartaran, hoy no los eximen de su responsabilidad histórica y legal al lado de quienes persistieron. 

Que se conozca quienes permitieron que naciera, creciera y se reprodujera en el tiempo hasta hoy, el fenómeno del narcotráfico con el que llevamos medio siglo y que termino alimentando la violencia venga de donde venga y degradando nuestros principios, valores y costumbres como sociedad. Que se conozca como, cuando, donde y porque se inició en nuestro país, las expresiones de resistencia civil armada, como herramienta de la necesidad de autodefensa, y sus gestores. Que se conozca cuando, por quien y con que finalidad se organizo y constituyo el partido político de la Unión Patriótica y quienes lo lideraron, así sabremos quienes engañaron a muchos soñadores de cambios para que asuman su responsabilidad que compartirán con los responsables de las muertes de quienes solo soñaban. 

Que se conozca cual fue la realidad hasta individualizar los responsables del secuestro y posterior asesinato del importantísimo líder sindical José Raquel Mercado, pues ellos se inventaron el ataque a los sindicalistas como medio de lucha. Que se conozca la verdad de adonde, como, cuando, quienes y porque se conforma las primeras expresiones del paramilitarismo y como termina el M-19 haciendo un acuerdo de no agresión con el. 

Que se conozca quienes participaron en representación del narcotráfico y del M-19 en la planificación de la toma del Palacio de Justicia y quienes fueron sus colaboradores. Que se conozca de una vez la verdadera historia de la toma del Palacio de Justicia. Que se conozca la verdad de los magnicidios de Bernardo Jaramillo Ossa, Luis Carlos Galán Sarmiento, Álvaro Gómez Hurtado y Carlos Pizarro Leóngomez. 

Que se conozca la verdad de la alianza entre el gobierno Colombiano, la fiscalía general de la nación de entonces, el cartel de Cali en cabeza de los hermanos Rodríguez Orejuela, las agencias de sicarios del narcotráfico, las autodefensas del Magdalena medio y las de los hermanos Castaño y agencias de gobiernos extranjeros, para la constitución de un frente común para acabar con Pablo Escobar, ensenándole a los Colombianos que el “fin justifica los medios”, dándole inicio a un comportamiento que ha servido de ejemplo para la repetición hasta nuestros días. Que se conozca la verdad de quienes quedaron por fuera siendo responsables de la infiltración de dineros del narcotráfico en campañas políticas de todo nivel incluyendo presidenciales, y como a afectado esta situación los niveles de corrupción tanto en el sector publico como en el sector privado. Que se conozca la verdad sobre la alianza entre la institucionalidad y el narcotráfico para la liberación del hermano del entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos. 

Que se conozca la verdad de porque termino la constituyente del 91 prohibiendo la extradición de Colombianos para encontrar los vicios de nulidad que ella tiene. Igualmente porque el Congreso de la Republica aprobó en el año de 1997 nuevamente la extradición, sin retroactividad. Que se conozca toda la verdad del accionar político, militar, económico, social, cultural, y espiritual de las autodefensas de mi generación, incluyendo las que conformé y comandé y el porque se está repitiendo nuevamente el fenómeno, para poder culminar con la verdad verdadera del conflicto Colombiano en estos últimos 50 años que ha sido el mismo y no podemos conformar la verdad solo con la verdad de los últimos en llegar y participar en el. Que se conozca la verdad de todo lo que se hablo y los acuerdos a los que se llegaron en la negociación política entre el Gobierno Nacional y las autodefensas Colombianas. 

Se lo dije Dr. Pizarro; si no abordamos esa verdad no habrá verdad en Colombia, y las medias verdades solo sirven para alimentar discursos que invitan a la violencia, pues seguiremos mirando siempre con el retrovisor y recordando el pasado de acuerdo a los intereses de turno, es eso lo que no nos deja pasar la pagina de nuestra violencia, perdonarnos, reconciliarnos y poder por fin mirar hacia adelante construir las bases de la paz y trabajar por sostenerla en el tiempo para poder soñar con un futuro diferente para todos. No pido cárcel para nadie que contribuya con la verdad, pido perdón para todos y la verdad verdadera como instrumento reparador y reconciliador por excelencia. Solo así el pasado lo dejaremos como una pesadilla que no se puede olvidar para no volverlo a repetir pero igualmente para que el pasado no siga siendo escusa para mantenernos en el y no avanzar en la construcción de un mejor mañana. 

Ahora comprendo porqué a usted no le llamó la atención nuestra posición, tiene usted su propia historia familiar, tanto desde el establecimiento como desde la opresión armada y sus intereses tampoco le permiten decirla. Con su verdad Dr. Pizarro, solo habrá pequeñas verdades dentro del colectivo universal de la verdad del conflicto. 

Yo sé por qué, pero lo invito a que sea usted, a quien tanto le ha impactado la verdad que ha aflorado en nuestro proceso, que fue uno de nuestro compromiso con Colombia, a que, como conocedor del tema nos impacte con su verdad. Somos muchos los que por décadas, y después de perdonarlos, hemos estado esperando esa verdad como gesto reparador y reconciliador. 

Necesitamos que nos cuente quiénes fueron los encargados, desde el comunismo de motivar, fomentar, organizar, respaldar, ayudar, crear, participar y dirigir las diferentes bandas armadas para llevar a cabo su sueño de llegar al poder por la vía armada. Parecería que a la justicia colombiana le da temor judicializar a quienes fueron sus gestores políticos, militares, económicos, sociales, culturales y hasta espirituales pues al parecer hacen parte de lo que mal llaman hoy la intelectualidad, la sociedad civil, los defensores de los derechos humanos, los soñadores de paz, los generadores de opinión, los colectivos y sin colectivos, a quienes a diferencia de nosotros, nunca se les cerraron las vías para defender sus propias convicciones o intereses políticos, militares, económicos y sociales. 

Igualmente, como conocedor del tema -y miembro de una familia que ha estado presente en todos los escenarios de la violencia colombiana desde todas las orillas, aunque ahora sólo quiera mostrarse a favor de unas víctimas, como si todos no hubiéramos sido víctimas, cuando los suyos eran los victimarios y usted los aplaudía en la distancia- pedimos que nos impacte también contándonos quiénes fueron los responsables de la violencia partidista que generó tantas víctimas hoy olvidadas, también por usted, y que son responsables de la violencia que reinició, entre otros, Carlos Pizarro. Eso también es interés político. Si nos impacta doctor Pizarro contándonos esa verdad que usted conoce, le creeré que de verdad quiere luchar desde su posición personal para representar a la gran mayoría de nuestros compatriotas. De lo contrario la verdadera verdad histórica escrita por quienes usted contrató y dirige de lo ocurrido en el ultimo conflicto civil vivido por los Colombianos, será un simple libro mas para hacer política en beneficio propio por parte de quienes no lograron culminar sus sueños de rebelde y hoy se han victimizado para generar lastima, en vez de utilizar su condición, su experiencia y conocimiento para evitar la repetición y construir país. 

El lenguaje utilizado para hablar del conflicto no puede ser manipulado: la violencia no puede ser buena si viene desde la opresión armada y mala si viene desde la resistencia armada, la violencia ante todo es mala para todos. Las víctimas no pueden catalogarse como tales por solo ser parte del estrato económico menos favorecido y dejar de ser víctimas si pertenecen a un estrato económico trabajador. Los desplazados no pueden ser catalogados como tales solo si pertenecen a un sector cuyas condiciones de indignidad lo hacen inhumano y hoy los mostramos como pobres campesinos como si esa no fuera su condición de antaño. 

Recuerde que muchos de ellos vendieron sus predios por haberse cansado de estar solo administrando su propia miseria sin que nadie le extendiera la mano –esa es otra verdad contada a medias y que hoy utilizan personas como usted para bandolerizarnos-. ¿Qué pasará cuando Colombia sepa que parte de esos desplazados vendieron y recibieron dinero por lo suyo? No las regalaron, las vendieron al precio desvalorizado que llegó a tener la tierra por culpa del comunismo y sus diferentes bandas armadas. ¿Qué pensará Colombia cuando se demuestre que algunos de esos desplazados de hoy, ayer motivados desde una organización social acompañaron a muchos compañeros de rebeldía a matar, robar y desplazar a quienes trabajaban honestamente desde su posición empresarial de hombres de campo? Qué bueno que usted abra ese debate de cara al país, pero por favor ténganos en cuenta y permítanos tener el derecho que jamás le quitamos al M-19 y demás bandas armadas del comunismo que se desmovilizaron en el pasado de defenderse en los mismos escenarios que lo hacen quienes atacan en favor de sus intereses políticos. 

Cuanto quisiera seguir contestando su entrevista, pero tendría que utilizar palabras que podrían alborotar más su ira contra nosotros. Mis hombres y yo nada tuvimos que ver con la muerte de sus hermanos ni con sus heridas; sin embargo, nos sumamos al ex comandante Mancuso, cuando en esa primera reunión con la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, a nombre de la ex confederación de autodefensas, le pidió perdón, así nada tuviéramos que ver con ella los presentes y nuestros representados y todavía dudo que haya sido una acción de las autodefensas y no del verdadero paramilitarismo de Estado que emana del Establecimiento y ese jamás se ha querido tocar, buscando siempre entre otros los chivos expiatorios que paguen. Parece que el perdón de ese día fue fingido para demostrar que usted como presidente de la Comisión era el primer colombiano en perdonar. Al M-19 yo si los perdoné desde el año 1989, como ciudadano integrante de la sociedad civil, cuando avalamos en un gesto de grandeza la amnistía e indulto que les permitió recuperar sus derechos civiles y políticos que habían perdido en la guerra, con el sueño de que dejaran tranquila a Colombia. Todavía recuerdo esa primera reunión con la Comisión, cuando el 90% de sus miembros llegó con la tintura en el dedo derecho muestra de que el día anterior habían participado en las elecciones internas realizadas por el Polo Democrático, incluyéndolo a usted. Ese día dije que estábamos perdidos, pues el gobierno después de nuestro gesto de paz con Colombia, nos tiró en manos de nuestros contradictores políticos, militares, económicos, sociales, culturales y hasta espirituales, para que se saciaran con nuestro proceso y bandolerizaran a su lado nuestra convicción de haberle apostado a la paz del país. Ese día también dije: ahora sí nos quedamos solos y perdimos si no se nos permite defendernos en los mismos escenarios desde donde se nos atacará. Su entrevista me ratifica hoy lo que dije en aquel entonces, pero seguiré adelante. 

Doctor Pizarro, yo estoy acá defendiéndome por una acusación de la cual no tengo responsabilidad sin desconocer y aceptar mis reales responsabilidades, hablo a nombre propio y de los hombres y mujeres que estuvieron bajo mi mando, no de más nadie. Estoy seguro de que nosotros hicimos políticamente lo correcto, al abandonar la vía armada como medio de lucha. Hoy ratifico que esa determinación política fue la correcta, así muchos de mis ex subalternos hoy presos y otros en la calle esperando la tan prometida reinserción laboral no lo entendieran en su momento y hoy sigan teniendo dudas, cuando tienen que volver a clamar por su seguridad y por la defensa de sus derechos naturales. 

Ojalá los brazos armados que organizó el comunismo y que hoy persiste en la vía armada como medio de lucha, entiendan, como lo dije en mi discurso de desmovilización, que llegó la hora de participar todos en la restauración moral del país, como invitaba Gaitán hace 60 años y hoy su invitación está tan vigente como entonces sin exclusión y con el aporte de todos, pues ellos con su concepción política también hacen parte fundamental para la Colombia de todos, eso sí, sin armas. 

Ojalá que quienes optaron nuevamente por la vía armada como medio político, desde las autodefensas gaitanistas de Colombia y las diferentes confederaciones de autodefensas entiendan que así el gobierno nos haya traicionado e incumplido y puedan tener todos los argumentos políticos para haber vuelto a las armas, la vía política armada no le sirve a Colombia para solucionar los problemas que la asfixian. 

No confundan los tiempos políticos como también no los quiso enseñar el comunismo por medio de algunas de sus bandas armadas, afortunadamente fue lo único que no le quisimos copiar. No puede ser que desde las autodefensas se le quite nuevamente al país el sueño de vivir sin violencia. Que ese costo político lo asuma el Gobierno que no ganará la guerra y que le quedó grande la paz. Hoy seguimos viviendo la misma horrible noche que desde hace 60 años y ustedes están siendo satanizados al igual que nos han satanizados a nosotros después de desarmarnos, solo podemos callarlos con hechos de paz, y el nuestro es único e inocultable, así persistan los ciegos, los mudos y los sordos que nos criminalizan a favor de sus intereses políticos, individuales o colectivos y en beneficio de lograr un mejor trato para sus compañeros de lucha. 

Ojalá que el narcotráfico entienda que ha hecho parte de la descomposición política, militar, judicial, económica, social, cultural y espiritual en que hemos caído y vivido los colombianos desde su aparición hace 40 años y ha sido motor para incrementar la violencia. Es hora de que piensen en ayudar a sacar a Colombia y al mundo de ese espiral de violencia y de degeneración. Los colombianos debemos de estar conscientes y el mundo también, de que es hora de dejar a un lado la doble moral. 

Hoy, lo digo con conocimiento de causa, sin temores sobre lo que se piense de mí, pues viví y conocí los efectos de su realidad y sus consecuencias. En el año 2002 invité al Gobierno americano para que me ayudara a combatir y a acabar con el narcotráfico, cuando por primera vez llegue a una zona donde encontré esta economía ilícita establecida con complacencia de los gobiernos de turnos y sus instituciones, nunca obtuve respuesta a mi invitación pública y la violencia se recrudeció en ese sector y los montos que esta actividad canceló como impuestos de guerra, ayudó a ello. 

No se trata de entregarle el Estado a los bandidos como lo he escuchado en muchos discursos politiqueros, se trata de ser realistas y recuperar el Estado en favor de todos los colombianos para dejar de ser los parias del mundo y poder suscribir, por fin, un nuevo contrato social que nos obligue a todos a acatarlo, a cumplirlo y a respetarlo. 

Ojalá que los colombianos entendamos y nos cercioremos qué es lo que queremos y si es la paz, empecemos por admitir que hay que hacerla con todos los que generan violencia, pues parcelarla también lleva a la repetición, y como dice usted Dr. Pizarro, y estamos de acuerdo, preparémonos para hacerle mayores concesiones a los brazos armados del comunismo de hoy FARC y ELN, pues ellos sí tiene ventrílocuos que no se avergüenzan de hablar en beneficio de su lucha y de una mejor salida del conflicto de acuerdo a sus intereses. De lo contrario su voluntad nunca será consecuente con el clamor nacional y no hay, hubo y habrá comisionado de paz para ello. Lo muestra la historia ayer y hoy. 

Ojalá el gobierno de turno se convenza de que la victoria militar desde la regularidad, jamás será posible si enfrenta un enemigo civil e irregular. Podrá diezmarlo, podrá quitarle movilidad, podrá quitarle acompañamiento y territorios, pero si no ha podido ni siquiera consolidar su política de seguridad en los territorios entregados por las autodefensas en su desmovilización. La paz no es de un gobierno, es de la nación entera y si la queremos nos toca a todos luchar por su 
consecución, es nuestro compromiso, nuestro deber y obligación, gústele o no, a los verdaderos enemigos de la paz. 

Doctor Pizarro, el silencio no me hará cómplice de lo que no fui y el miedo a responderle no me hará como ayer, pensar que definitivamente la única salida son las armas para responderle a quien nos ataca solo por satisfacer sus propios intereses. No, hoy soy un hombre que cree en la paz como única posibilidad de vida y lucharé por ella, así sea con las cadenas puestas como hoy las tengo. Lo invito a que desarme su corazón y de verdad ayudé a Colombia, para ver si por fin logramos que algún colombiano en el tiempo pueda contarle a alguna generación lo que se siente vivir sin estar día y noche acompañado de la violencia. Usted puede hacerlo y los suyos también si lo que realmente quieren son mejores tiempos para todos los colombianos. Por último, será mucho pedirle que su lenguaje, su discurso, sus actuaciones y el cumplimiento de sus funciones legales, coincidan con la responsabilidad que hoy usted ostenta como máxima figura de la reconciliación, que es el anhelo nacional. Ojala que si, si no renuncie o que Dios se apiade de Colombia. 

Rodrigo Tovar Pupo