martes, 8 de octubre de 2002

AUC: Interlocutores del Conflicto Colombiano



Por Carlos Castaño, Iván Roberto Duque, Salvatore Mancuso, Vicente Castaño
Dirección Política y Militar AUC

La solicitud de extradición de los comandantes Mancuso y Castaño apoyada en acusaciones de narcotráfico es una sindicación totalmente errada y ausente de fundamentos válidos, pues nunca hemos sido, ni somos, ni podremos jamás ser considerados como narcotraficantes. Inevitablemente y contra nuestra voluntad, el dinero del narcotráfico ha penetrado algunos sectores de las Autodefensas, como lo ha hecho con la misma economía nacional y algunas Instituciones del Estado, y este dinero, en algunos casos, se ha utilizado como fuente de finanzas en la lucha contra la narcoguerrilla, pero este desafortunado acontecimiento, de ninguna manera y en ningún caso, puede poner en duda ni mucho menos deslegitimar la naturaleza política del Movimiento Nacional de Autodefensas. Las AUC son absolutamente legítimas, y nuestra situación personal, que será aclarada oportunamente ante la instancia pertinente, para dejar a salvo nuestro nombre y honestidad, no puede invalidar la permanencia de la AUC como actor antisubversivo del conflicto colombiano en un País como el nuestro donde continúa la amenaza terrorista de unas guerrillas cuyas finanzas provienen prioritariamente del narcotráfico.

En este sentido un sometimiento a la justicia norteamericana es una opción (como lo ha considerado el comandante Castaño), cuando haya condiciones que permitan responder exclusivamente por los cargos que establece una solicitud de extradición, en ese sentido esperamos que lo político de esta confusa situación permita ver lo jurídico, y proceder acorde a las circunstancias.

Las AUC están hoy unidas en su mayoría a nivel nacional, y firmes en su lucha contra la guerrilla, con mayor razón cuando a ella la comunidad internacional le sigue tolerando su actitud inocultablemente terrorista y narcotraficante. Las Autodefensas no abandonarán su lucha antisubversiva, y cada cual seguirá cumpliendo su misión desde su respetiva posición. Nosotros somos, entre otros, miembros fundadores de las AUC; nosotros responderemos por ellas hasta el último día ante Colombia y ante el mundo, y no ha sido nuestra costumbre defeccionar ante el primer obstáculo; nuestro compromiso es con Colombia, con ella hasta el fin de la guerra.

Pero sí hemos pensado mucho en lo que pudo originar el pedido de extradición que pesa sobre los comandantes Castaño y Mancuso, son muchas las hipótesis que hemos leído y escuchado, casi todas diferentes, lo que corrobora que nunca se sabe qué ocultan los Estados Unidos a través de lo que hacen, y menos nosotros, a quienes nos metieron en el ojo de un huracán del que no sabemos de dónde viene ni para dónde va.

Para nosotros hay una sola razón lógica que explicaría la infamia; las FARC quieren comprometer a los Gobiernos de Colombia y EE.UU. intentando negociarnos a nosotros, a cambio de quién sabe qué compromiso de las FARC. ¿A qué obedece el silencio de los Estados Unidos y de la Unión Europea frente a las FARC en las últimas semanas? ¿Por qué la proliferación de discretas declaraciones y publicaciones sesgadas que dejan entrever una alianza (del comandante Castaño) con los EE.UU. mientras el Departamento de Justicia solicita su extradición?; ¿no es paradójico que la crítica situación militar que padecen hoy las dos guerrillas que enfrentamos, sea capitalizada políticamente en contra nuestra, y lo hagan desde la legalidad pretendiendo excluirnos de la salida negociada?. Si bien son ciertos los contundentes golpes que les ha propinado el Ejército y la Policía, es innegable la inevitable derrota territorial que padecen las FARC en las regiones donde las expulsamos y les arrebatamos su influencia militar y política, y donde las AUC cada día crecemos más velozmente extendiendo nuestra influencia hasta el sur del País. Las FARC saben que muy pronto estarán en las mismas condiciones precarias del ELN. Que no lo dude ningún colombiano. Del ELN, no es necesario opinar largo; una salida negociada para impedir su exterminio innecesario es lo adecuado.

El señor Leyva Durán continúa hablando con los Estados Unidos; es allí donde se está originando la cosa infame. Las FARC saben que tienen que quitarnos del camino como sea y lo hacen políticamente intentando oscuros acuerdos dentro del nuevo orden mundial. Sin nosotros en pie prometen las FARC que comenzarán a negociar; y esto de negociar las FARC no es malo, es lo que se quiere, si es serio y se parte de un cese de hostilidades.

Lo inadmisible es la forma como quieren tumbar a las Autodefensas, cuando en este momento, siguiendo con nuestra ofensiva militar, podríamos precipitar una sensata determinación de las FARC en este sentido y acelerar el fin del conflicto.

Ahora bien; nos deben decir si es que ahora se considera nuestra labor ya cumplida, ó es causa de intranquilidad para la dirigencia del Estado el control territorial que cada día adquieren las AUC, y aunque no fue con misioneros rezando y con limosnas ofrecidas bondadosamente que derrotamos en diferentes regiones a unas FARC terroristas y enriquecidas con el narcotráfico y somos hoy su amenaza nacional, aún así, somos legítimos y absolutamente respetuosos del Estado.

Al desalojar de estas zonas a la guerrilla, permanecemos aún en ellas porque el Estado no llega con su presencia administrativa; y si ahora está en condiciones de hacerlo, reemplazando nuestra labor en cuanto a seguridad y trabajo social; aceptamos el ofrecimiento que ha hecho el Gobierno para negociar con todos los actores del conflicto, y expresamos nuestra voluntad de considerar, conjuntamente con el gobierno, la posibilidad de un cese de hostilidades en el marco de un proceso de negociación política que pueda facilitar la apertura de una Paz duradera para el País, y que nos permita ser parte de la solución de la problemática nacional, como ya lo hemos dicho.

Sinceramente,
CARLOS CASTAÑO
IVÁN ROBERTO DUQUE
VICENTE CASTAÑO
SALVATORE MANCUSO
Dirección Política y Militar Autodefensas Unidas de Colombia, AUC

ALFREDO BERRÍO ALEMÁN – Bloque Elmer Cárdenas

DIEGO VECINO – Bloque Norte

HERNÁN HERNÁNDEZ – Bloque Calima

ADOLFO PAZ - Bloque Libertadores del Sur

FRANCISCO GARCÍA PAISANO – Bloque Centauros del Llano

RAMIRO VANOY CUCO – Bloque Mineros

PEDRO PONTE – Bloque Bananero

JORGE 40 – Bloque Norte

RAMÓN MOJANA – Bloque Norte

RENÉ POSADA – Bloque Suroeste Antioqueño

ALFREDO MEMÍN v Bloque Occidente Antioqueño

HERMÓGENES MAZA – Bloque Élmer Cárdenas

MARIO – Bloque Baudó
Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, ACCU

RAMÓN ISAZA
MAGUIVER
ROQUE
Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio Antioqueño, ACMMA

JAVIER MONTAÑÉZ
JULIÁN BOLÍVAR
ERNESTO BÁEZ
Bloque Central Bolívar

FRANCISCO TABARES
ALEJANDRO
Autodefensas Campesinas del Sur del Cesar, ACSC

DANIEL ROA
MARTÍN EMILIO
Autodefensas del Tolima y el Quindío

VÍCTOR TRIANA BOTALÓN
CÉSAR
LUCHO
Autodefensas del Magdalena Medio, ACMM

EDUARDO CIFUENTES ÁGUILA
Autodefensas de Cundinamarca

RAFAEL MESA
Autodefensas del Putumayo

RUBÉN RAMOS
Autodefensas del Arauca

8 de octubre de 2002

viernes, 27 de septiembre de 2002

Carta Abierta



Señor
LUIS CARLOS RESTREPO
Alto Comisionado de Paz

Monseñor
PEDRO RUBIANO SÁENZ
Presidente Conferencia Episcopal

Señora
ANNE PATTERSON
Embajadora de los Estados Unidos

Señor
KOFI ANNAN
Secretario General de la ONU

Señor
GEORGE COMNINOS
Jefe de Delegación CICR

Respetada señora y señores dignatarios:

Ante la decisión del poder Judicial de los EE.UU. de solicitar en extradición al comandante Carlos Castaño y a mi persona, la respuesta de cada uno de nosotros ha de ser tomada, en conciencia, y por separado, de acuerdo a irrenunciables consideraciones que, como tales, pertenecen a la esfera de la propia intimidad.

Puede que ambos coincidamos, o puede que ambos respondamos de manera diferente frente a una acusación que sentimos como totalmente errada, en la seguridad manifestada, reiterada y públicamente, tanto por el comandante Castaño como por mi persona, acerca de que ni por asomo hemos sido ni somos ni podremos ser nunca considerados como narcotraficantes.

Soy respetuoso de la Justicia de Colombia y de los EE.UU., y la comunidad nacional e internacional puede estar segura de que siempre estará abierta, de mi parte, la posibilidad de responder por los canales legales pertinentes cualquier tipo de requerimiento que en esos ámbitos se me hagan, en tiempo y lugar que considere oportunos y convenientes teniendo en cuenta todos los factores que están en juego y que giran alrededor de mi actuación pública, siendo como soy integrante de la Dirección política y militar de uno de los actores prominentes del conflicto armado colombiano. En tal ocasión dejaré a salvo mi buen nombre y honor, mancillados por acusaciones que no acepto y a las cuales no les asigno la menor correspondencia con los hechos.

En las actuales circunstancias de la lucha antisubversiva y antiterrorista en las que estamos comprometidas las Autodefensas colombianas, y ante el hecho incontrastable de que el flagelo del narcotráfico mundial, alimentando el azote de la subversión armada y terrorista de las FARC, ha puesto a Colombia en los umbrales de una catástrofe humanitaria, no puedo, en conciencia, sustraerme al imperativo moral de continuar coliderando en mi Patria la actividad política y militar, que hago desde mi posición en la DIPOM de las AUC, empeñados como estamos en continuar propinando duros golpes al enemigo para disuadirlo de su guerra alocada y anacrónica, y comprometidos como también estamos en el interior del Movimiento Nacional de Autodefensas detrás del logro estratégico de reunificar, a la mayor brevedad y dentro de parámetros mínimos de cohesión y respeto mutuo a todas las fuerzas antisubversivas y de autodefensa legítimas, para generar un frente de acción común en pos de alcanzar, más adelante, la también anhelada unidad orgánica.

Continuaré ejerciendo mi liderazgo político-militar al frente de las ACCU y desde mi posición en las AUC, con un respeto absoluto por el pensamiento rector de mi amigo entrañable y comandante Carlos Castaño, el cual es el líder natural e irreemplazable del Movimiento Nacional de Autodefensas, en su carácter de fundador, estratega y conductor histórico.

Mientras las FARC no demuestren fehacientemente su real y verificable voluntad de Paz, y mientras el Estado colombiano no reduzca al mínimo sus enormes e indisimulables déficit en materia de garantizar la seguridad democrática de todos los habitantes, las Autodefensas colombianas seremos necesarias, en las condiciones del irregular conflicto armado, al constituir nuestra presencia activa y militante un elemento coadyuvante a la preservación del Estado social de Derecho, a la conservación de la integridad territorial de la Nación y a la continuidad de la misma gobernabilidad de la institucionalidad democrática colombiana.

La hora de Colombia es lo suficientemente aciaga y peligrosa y me obliga a aportar lo mío desde el suelo colombiano en pos de que la voz y las propuestas en materia de seguridad, y las de contenido social, económico y político emanadas desde el seno del Movimiento Nacional de Autodefensas se procesen y lleguen prontamente a los oídos del Gobierno nacional y de la Comunidad internacional, en el marco de un diálogo y negociación para el cual estamos ya suficientemente maduros, teniendo como propósito construir la Paz en nuestro País. Es dentro de este espíritu de Reconciliación nacional, que estamos trabajando aceleradamente en la arquitectura final de la Reunificación definitiva de las Autodefensas colombianas, a la par que pulimos los últimos detalles de nuestra propuesta unificada de cese al fuego y cumplimiento estricto del DIH.

Que nadie, entonces, se empeñe en adelantar campañas de terrorismo informativo, difundiendo temores sin fundamento en la opinión pública nacional e internacional: por el lado de las Autodefensas colombianas no existe ningún peligro de repetición de las escabrosas manifestaciones del terrorismo de los extraditables ni ninguna posibilidad siquiera de un desmadre de nuestras fuerzas ante el hecho lamentable y errado de los EE.UU. solicitando en extradición al comandante Carlos Castaño y mi persona.

Así como hemos sido eficaces y valientes en los escenarios múltiples del campo de batalla, en el marco de una guerra irregular, enfrentando la subversión armada y el terrorismo de las narcoguerrillas, el Movimiento Nacional de Autodefensas sabrá demostrar, a partir de ahora, de cara a Colombia y al mundo, qué tan preparados estamos para comenzar a avanzar en el camino que nos llevará a la Paz y a la reconciliación entre los colombianos.


Sinceramente,
SALVATORE MANCUSO
Comandante ACCU

Integrante de la Dirección Política y Militar – AUC

viernes, 26 de octubre de 2001

Carta a la Embajadora en Colombia de los Estados Unidos de América Doctora Anne Patterson

Señora
ANNE PATTERSON
EMBAJADORA EN COLOMBIA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

Respetada Señora Embajadora:

Queremos, por la presente, hacer algunas precisiones al gobierno y el Pueblo de los Estados Unidos de América respecto a nuestro accionar como organización político militar de resistencia civil antisubversiva.

Reconocemos el derecho de legítima defensa del pueblo Estadounidense ante las amenazas terroristas contra sus intereses en el mundo entero. De igual manera, reconocemos que el problema del narcotráfico trasciende las fronteras nacionales y se ha convertido en un peligro para la humanidad, especialmente por los aspectos relativos a la salud pública, pero no menos importante, por los efectos desestabilizadores que la corrupción del narcotráfico tiene sobre las estructuras democráticas que sustentan las sociedades civilizadas en cualquier latitud a la cuál alcance.

Nuestra Organización, las Autodefensas Unidas de Colombia, nació de la unión de disímiles grupos con intereses igualmente diversos, pero siempre orientados a la legítima defensa de la vida y los bienes de los ciudadanos ante la evidente insuficiencia y falta de voluntad política del Estado colombiano para combatir a los grupos de guerrillas marxistas, quienes con los ingresos derivados del secuestro, la extorsión y el narcotráfico avanzaban con su accionar terrorista, irrefrenables hasta nuestra conformación como su oposición armada.

Rechazamos, no practicamos e impedimos en todo momento, las acciones terroristas o indiscriminadas como método de guerra. Hemos reconocido de manera reiterada nuestra preocupación por las implicaciones de nuestra respuesta armada sobre la situación de Derechos Humanos del Pueblo Colombiano, y en múltiples ocasiones hemos intentado obtener un acuerdo entre los actores del conflicto armado para disminuir los rigores de la guerra sobre sectores de la población que difícilmente se mantienen al margen de la confrontación, pero todos nuestros esfuerzos han sido infructuosos; ni los demás actores armados han reconocido nuestra voluntad, ni las organizaciones humanitarias multilaterales han podido ofrecernos luces alternativas para defendernos de un ataque sistemático y masivo de las guerrillas sin recurrir a los métodos de la guerra irregular moderna. Sobre estos aspectos, estamos seguros de que la acción de legítima defensa que ejecutan las fuerzas de su País en otras latitudes se fundan en idénticas razones y se enfrentan a similares problemas.

Con respecto al narcotráfico, nuestra Organización ha sido clara y realista desde su fundación: aquellos de sus miembros que incurran en dicha conducta delictiva tendrán que responder ante los tribunales colombianos o extranjeros y su actividad personal en ningún momento puede involucrar a la Organización, la cual no participa, de ninguna manera, en dicho negocio. En ese sentido, nuestros estatutos prevén los máximos castigos para quienes intenten utilizar la organización con fines de enriquecimiento personal, así como para quienes intenten ponerla al servicio de intereses particulares. Nuestra posición al respecto ha sido firme y transparente en todo momento, pues conocemos los peligros a los que nos expondríamos, comenzando por la desmoralización de nuestros hombres y la consiguiente derrota militar de nuestros frentes. Como bien podrá recordar, con motivo de la discusión del Plan Colombia, le manifestamos nuestra convicción de que la única solución viable para el narcotráfico es el combate a todas las etapas de su cadena, y reiteramos nuestra opinión de que la única solución para quienes han estado involucrados en el mismo es el sometimiento a los tribunales colombianos o extranjeros, según sea el caso. De igual manera hemos insistido en la necesidad de la erradicación de cultivos ilegales en las zonas en las que le hemos arrebatado el dominio a las guerrillas, pues sabemos que la presencia de tales cultivos las hace objeto de la voluntad de reconquista territorial por parte de aquellas, y plantea inconvenientes para la conducción de la guerra en todos los términos, pues conlleva la presencia de intereses de verdaderas multinacionales del crimen no más sanos que los terroristas a quienes desplazamos.

Como líderes de la Organización de Autodefensas Unidas de Colombia, hemos manifestado en todo momento nuestra disposición para responder, ante los tribunales nacionales o internacionales, por las acusaciones que se nos imputan. De igual manera, hemos estado siempre abiertos a todos los intentos de negociación orientados a la consecución de la paz para nuestra martirizada Patria Colombiana. Estamos seguros de que la razón política y la inteligencia de los líderes de la gran Nación a la que usted representa, comprenderán nuestros esfuerzos y ayudarán al pueblo Colombiano en la búsqueda de caminos para una reconciliación que no excluya sectores ni mancille su dignidad en modo alguno. Contrariamente a las críticas de las guerrillas, creemos firmemente que parte de la grandeza del pueblo Estadounidense es su generosidad y su sentido de bien común e interés general, adentro y afuera de sus fronteras.

Finalmente, le reiteramos que en el marco de nuestros esfuerzos por defender la vida, honra y bienes de todos los ciudadanos, seguimos ofreciendo la más plena garantía por nuestra parte para la inversión de capital extranjero en nuestro país, toda vez que la pobreza y los males que la acompañan son también causa de muchas muertes que sólo la inversión social del capital podrá evitar.

Sinceramente,

Carlos Castaño Gil
Salvatore Mancuso
Rodrigo Molano
Diego Vecino
Pedro Ponte
Ernesto Báez
Jorge Cuarenta
Julián Bolívar
Adolfo Paz
Alfredo Berrio
Ramón Isaza
Botalón
Alejandro Llanos

DIRECCIÓN POLÍTICA Y MILITAR AUC